Cristianos y musulmanes en las filas del ejército israelí

Antje Naujoks

Mientras que para los israelíes judíos en su gran mayoría las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI) son fuente de orgullo, los ciudadanos no-judíos del país a menudo tienen asociaciones diferentes con las FDI. Sin embargo, también en este asunto entra cada vez más movimiento. 

Las Fuerzas de Defensa Israelíes –mencionadas aquí con la abreviación FDI– fueron fundadas el 31 de mayo del 1948, cuando los ejércitos de cinco Estados árabes ya hacía tiempo estaban luchando en todos los frentes contra el joven país. En las FDI, entraron las organizaciones clandestinas y de defensa de la colonización judía pre-estatal. Si bien casi no se disponía de material bélico, y los ejércitos enemigos numéricamente eran muy superiores, se salió victorioso de la guerra de la Independencia. Eso se basaba en trucos y creatividad ingeniosos en la fabricación de material bélico a partir de objetos de la vida cotidiana. Fue decisivo, sin embargo, que los combatientes israelíes sabían que se trataba de todo o nada, y para qué estaban luchando: por la existencia del único Estado que los judíos tienen. 

Los israelíes, al cumplir 17 años de edad, entran en el servicio militar obligatorio. Muchos se esfuerzan en realizar un servicio lo más significativo posible en unidades combatientes, en tropas élite y en cuerpos especiales. Por supuesto que también Israel conoce jóvenes que no están entusiasmados con el servicio militar. No obstante, las FDI son un ejército del pueblo, y el pueblo es el ejército: no solamente hombres realizan el servicio con las armas, sino también mujeres, a no ser que estén embarazadas, casadas o se remitan a razones religiosas. 

Israel como Estado judío, cuyos ciudadanos judíos recién después del 1949 representaban la mayoría de la población, no sabía al principio cómo se presentarían los habitantes árabes. Por temor a una quinta columna, hasta el 1966 se los ponía bajo el mando de un gobierno militar. Si bien a la gran mayoría ya en 1952 se les concedió la ciudadanía, hasta el día de hoy ellos están dispensados del servicio militar, lo que también tiene que ver con el hecho, que muchos tienen familiares en los Estados vecinos, de modo que, en caso de una guerra, ellos también podrían tener que enfrentarse a familiares y miembros de sus tribus. Ese también es el caso de los drusos, que también están exentos. Ellos, ya en la guerra de la Independencia, lucharon al lado de ciudadanos judíos. En 1953, su servicio militar con las FDI fue regulado legalmente. 

Los israelíes consideran el ejército como la olla de fundición de la integración. Con eso se refieren generalmente a la integración de inmigrantes judíos de muchas naciones diferentes. No obstante, esto también tiene cada vez más importancia para israelíes musulmanes y cristianos. Por muchos años, eso se aplicaba tan solo a musulmanes beduinos en las FDI. Alguno que otro ya se había unido al ejército israelí en 1948. En 1970, se inauguró una unidad beduina de rastreadores, cuya tarea, en el correr de las décadas, fue cambiando fuertemente, al igual que el número de los beduinos sirviendo con las armas. La comunidad beduina, en el correr de las décadas tiene más de 110 caídos que lamentar, más de una docena solamente en la última guerra de Israel del 2014. Actualmente sirven alrededor de 1 500 beduinos musulmanes en las FDI. 

Estos ciudadanos musulmanes siguen realizando su servicio sobre todo en la frontera sur en las filas formadas en los años del 1980 del “cuerpo de reconocimiento desértico”, (acrónimo hebreo: Gadsar, antes denominado Gashasim, lectores de rastros). Esta unidad, que hoy es conocida como Unidad 585, está pensada para por un lado aprovechar las capacidades especiales que traen los beduinos por su vida en el desierto, pero por el otro lado, también tener en cuenta las necesidades especiales de esta población. Su comandante beduino coronel Nader Eyada recientemente enfatizó en una entrevista que no pocos de estos jóvenes que sirven en su unidad, a la que entretanto pertenecen cada vez más árabes musulmanes y cristianos no beduinos, en sus hogares y comunidades no necesariamente son comprendidos. “Ellos sirven como así soldados solitarios, razón por la cual somos tanto más responsables de ocuparnos también de su futuro”. Parte de eso también es, durante el servicio con las armas, la enseñanza del hebreo, como también lecciones de conducir para la adquisición de la licencia de conductor, así como medidas profesionales o académicas de educación. 

Desde hace algunos años se observa que jóvenes de las minorías de Israel desean integrarse en la sociedad mayoritaria judía, en la que ven su futuro. Por eso, aumentó drásticamente el número de jóvenes de las minorías de Israel que voluntariamente realizan algún servicio social. También aumenta su número con las FDI, que también son consideradas como trampolín para la integración. Si bien todavía están lejos de los números porcentuales que corresponderían a la parte de su población, desde hace poco la comunidad árabe-cristiana incluso tiene una oficial femenina en las filas de las FDI. También esta tendencia va en aumento.

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