Barriletes que no alegran a los niños

Zwi Lidar

El nuevo terrorismo de Hamás abarca el envío de barriletes y globos de fuego, que ya causaron cientos de incendios en campos y asentamientos en las cercanías de la frontera con la Franja de Gaza.

Noga Zuri, quien reside en uno de los Kibuzim a lo largo de la frontera israelí con la Franja de Gaza, hace algún tiempo atrás celebró su séptimo cumpleaños. Al final de la fiesta, después de que hubieron comido las tortas y cantado las canciones, una sorpresa especial aguardaba a los pequeños huéspedes: un artista les ayudó a hacer barriletes que ellos a continuación hicieron remontar desde el patio de la escuela. “Desde hace algún tiempo, los barriletes les dan miedo a nuestros hijos”, escribió el padre de Noga en un aporta al diario Yedioth Acharonot. “Me alegra ver que hemos logrado, por lo menos por unos momentos, devolverles el gusto de remontar barriletes.”

Esta fiesta de cumpleaños tuvo lugar en la mañana del último viernes del mes de ayuno islámico Ramadán. Solo unas pocas horas más tarde, el cielo sobre la frontera con la Franja de Gaza estaba cubierto por nubes de humo, ya que por todas partes incendiaban neumáticos. En medio de este humo se podía descubrir a una docena de barriletes grandes que eran lanzados a los aires desde el lado palestino. Ese tipo de barriletes están preparados de tal manera, que transportan una mecha incendiada. Al lado de estos barriletes flotaban en el aire incontables globos con explosivos que pueden ser activados a través de teléfonos móviles. Si bien los globos pudieron ser neutralizados, los barriletes llevaron sus mechas incendiadas a Israel. Tan solo en ese día hubo que apagar en Israel a alrededor de 50 incendios. Sobre todo áreas de cultivo y otras superficies verdes fueron víctimas de las llamas.

El terrorismo de barriletes y globos, por medio de los cuales envían llamas y explosivos, desde hace meses es parte de la vida diaria de la región fronteriza israelí con la Franja de Gaza. Estos “saludos” de los vecinos palestinos mayormente son puestos en camino al mediodía, cuando la dirección del viento es favorable. Algunos de estos envíos son preparados y enviados al aire desde alrededor de un kilómetro y medio de distancia de la frontera, o sea a una distancia que está fuera del alcance de los francotiradores israelíes. Otras personas que envían tales “saludos” actúan directamente en la frontera, aprovechando la protección de las masas de gente que se reúne allí, de modo que usan a sus compañeros de armas como escudos vivientes. Mientras no se nombró la cantidad de globos de terror, las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI) contaron hasta mitad de junio a alrededor de 900 barriletes de fuego que causaron 450 incendios. Dichos incendios de rápida propagación no sucedieron solo directamente en la frontera, sino aún a varios kilómetros tierra adentro. En todas partes causaron grandes daños: varios miles de hectáreas de cultivos agrícolas al igual que superficies verdes, entre ellos también una reserva natural, fueron destruidos por las llamas. Obviamente no sufrió solamente la flora, ya que también hubo animales que perdieron la vida. Más allá de esto, los nervios de los habitantes de la región fronteriza se ven sometidos a una dura prueba. Todas las aldeas comunitarias, los Kibuzim y también la ciudad de Sderot ahora día a día deben vivir no solamente con la amenaza de misiles, sino también con la incertidumbre de cuándo y dónde se dará el próximo incendio.

Se trata aquí de una nueva forma de terrorismo. El FDI está ocupado intensivamente no solo con la pregunta de cómo debería reaccionar a esto, sino también cómo poder poner fin a esta forma de terrorismo. La posibilidad de inhabilitar a las personas que hacen remontar esos barriletes, de entrada fue desechada por consideraciones morales: si bien en el caso de los barriletes de fuego se trata de una amenaza, las vidas humanas no necesariamente están en peligro por las mismas. Luego, cuando desde la Franja de Gaza aparecieron los primeros globos preparados con explosivos, cambió la situación. A causa de eso, la FDI desde el aire, así como en el correr de otras operaciones de comando, atacó infraestructuras y posiciones de Hamas que, según conocimientos del servicio de inteligencia tenían conexión con este nuevo terrorismo desde los aires. Entretanto, algunas cabezas judías inteligentes se ocuparon del desarrollo de nuevas patentes, entre ellas un dispositivo de disparo automático contra barriletes y globos, un tipo novedoso del sistema Cúpula de Hierro. En el correr de estas medidas, se pudo restringir el fenómeno y los daños que causan, aunque aún no se ha encontrado una solución total. Solo una tercera parte de los voladores de terror pueden ser neutralizados, de modo que del lado israelí se sigue teniendo que extinguir alrededor de 20 incendios diarios. Ante este trasfondo se incrementó la presión política, la cual también llegó hasta las filas de la dirección del ejército israelí, de modo que la respuesta a este terrorismo fue más fuerte. Actualmente la situación está extremadamente tensa. El secretario general de las Naciones Unidas, Guterres, incluso expresó su preocupación de que nuevamente pudiera estallar una guerra. Claro está, que a los niños que viven en las cercanías de la frontera con Gaza, también en días en que no hay una fiesta de cumpleaños, los barriletes y los globos les dan mucho miedo.

ContáctenosQuienes somosPrivacidad y seguridad