“Ataques de Israel, servicio a la humanidad”

Antje Naujoks

Es una aseveración poco común la que fue dada por The Washington Post, ya que en general las acciones militares que se le adjudican a Israel en territorio ajeno, son consideradas como acciones que favorecen el conflicto. Este diario de renombre lo formuló en palabras completamente diferentes.

En círculos de amigos de Israel, pero sobre todo en el mundo judío, un informe del diario estadounidense The Washington Post causó sensación. Unos cuantos pensaron: “¡Por fin, unas palabras adecuadas!”. Cuando en el Cercano Oriente hay problemas, todos no solamente miran de inmediato a Israel, sino que también lo señalan con dedo acusador. El mundo entero sabe que los lanzamientos de misiles contra población civil son una infracción contra las convenciones de Ginebra; pero cuando Israel se defiende de dicho bombardeo proveniente de la Franja de Gaza, se le ha considerado como el verdadero agresor. Sentencias similares fueron dictadas en el pasado después de ataques contra diversos objetivos militares en Siria. Sin embargo, diez años atrás la opinión pública se tuvo que contener en cuanto a esto, ya que las instalaciones al-Kabir en la región de Deir al-Zour, destruidas en 2007, claramente demostraron ser de producción nuclear, en lo que aparentemente también estaba involucrada de alguna manera Corea del Norte. Recientemente, un periodista trató de imaginarse lo que habría sucedido si las instalaciones no hubiesen sido destruidas en aquel entonces, siendo que hace poco Assad reconquistó la región de manos del Estado Islámico.

Por su parte, Siria sangra desde hace bastante tiempo a causa de una guerra civil cruel. El peor precio lo pagan los civiles, porque a pesar de las huidas masivas, millones siguen sufriendo bajo combates encarnizados. El dictador Assad, cuyo cruel dominio sobrepasa al de su padre Hafiz, se mantiene en su lugar gracias al apoyo de diversos jugadores globales. Pero el país está profundamente desgarrado por culpa de los grupos armados. Especialmente uno de estos hace que el mundo se estremezca una y otra vez: el Estado Islámico. Mientras que ISIS es desplazado cada vez más fuera de Siria, otros poderes como Rusia, Irán y Hezbolá ganan fuerzas en el territorio vecino de Israel.

Ante este trasfondo y con base en otras consideraciones, Israel se ve obligado desde hace algunos años a intervenir una y otra vez. Se trata de la defensa contra objetos voladores no tripulados que buscan su camino a Israel, como también del contrafuego cuando misiles de los combates en Siria pasan la frontera y amenazan a los habitantes de los Altos de Golán. Sin embargo, mucho más alarmantes para Israel son los transportes de recursos bélicos con los que Assad alimenta los arsenales de Hezbolá, o los suministros de armas provenientes de Irán que a través del territorio sirio son llevados a esta organización, que hace mucho ha dejado de ser una milicia para ser un verdadero ejército.

En el pasado, Israel casi no ha tomado cartas en este asunto de manera oficial. Assad, por su parte, se encuentra en un dilema: cuanto más escándalo arma por eso, tanto antes tiene que permitir que a nivel internacional se le ponga en foco. Es un tipo de juego gato-ratón, que desde el punto de vista israelí tiene un potencial mortal que puede llegar a acabar con la vida de muchos. Sin lugar a dudas, también se trata del peligro de los medios bélicos inusuales, y no solo de que Assad los tenga. Más de una vez, utilizó sustancias químicas contra los ciudadanos de su propio país. También se trata de la posibilidad de que estos medios bélicos inusuales puedan llegar a manos aún menos escrupulosas.

Entretanto, Assad toca alarma una y otra vez diciendo que los ataques israelíes podrían tener “consecuencias peligrosas”, y algunas disputas momentáneas hacen temer escaladas en el conflicto. Lo que está claro, sin dudas, es que la situación es tensa, y mucho más aún después de bombardeo de principios de septiembre de 2017, el cual dio lugar a varios titulares a nivel mundial. Israel, país al que se le adjudica alrededor de 100 ataques aéreos contra trasportes de armamentos, confesó que se trata de “un nivel diferente de intervención”. Mientras Assad maldecía abiertamente, se escucharon comentarios inusitados del diario estadounidense The Washington Post. Uno de los artículos llamaba al gobierno estadounidense a “tomar medidas propias contra el establecimiento iraní en Siria”, y agregaba: “Quizás con la diplomacia se logre algo en esta dirección, pero los pasos militares no deberían ser rechazados”. Entonces viene un párrafo que, desde el punto de vista israelí, pone el dedo en la llaga: “Si [este ataque] enlentece la producción de armas mortales, entonces Israel se ha hecho un favor a sí mismo, pero también a la humanidad entera”.

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