Árabes fundan organización contra exclusión de Israel

Antje Naujoks

Es una iniciativa loable que aumenta en dinámica, ya que son árabes los que se oponen al boicot de Israel. Que su iniciativa sea poco correspondida en sus patrias no los desalentó.

A fines de 2019 sucedió algo que da esperanza, sobre todo, cuando se piensa en las últimas votaciones de la ONU que no representan otra cosa sino una exclusión de Israel. La ex embajadora de EE. UU. ante la ONU, Nikki Haley, se vio obligada a hablar de “insultos públicos vergonzosos hacia Israel”. Además de eso, ella acusó a algunos Estados por su comportamiento de votación, entre ellos, también a Canadá que se puso del lado de una resolución presentada por Corea del Norte. Haley acusó a Canadá de haber hecho “un acuerdo con el diablo”. A eso se añade el fallo del Tribunal de Justicia Europeo (EuGH), fallo que fue denominado por especialistas de laudo arbitral que “revela el doble estándar frente a Israel”. En comentarios adicionales, se mencionó que a nivel mundial existen 200 disputas territoriales, pero que el EuGH sin embargo se expresa sola y únicamente con respecto al conflicto en que está involucrado Israel. El fallo se refiere al requisito de etiquetado de productos fabricados en los asentamientos israelíes en Judea y Samaria. No fue solo Israel que comentó que este laudo juega a favor de la Autoridad Palestina y de las iniciativas del BDS, y que en definitiva “es inaceptable en principio porque se trata de un fallo político que ataca también el derecho de existencia de Israel”.

Para Israel, los golpes constantes, cuyas motivaciones son claramente políticas, son difíciles de soportar. Eso tampoco cambia en vista de que el BDS ya ha anotado algunos goles en contra, y que las estadísticas económicas muestran que las consecuencias económicas de ese boicot se mantienen dentro de límites modestos. A pesar de eso, hay perjudicados, es más: la reputación de Israel es pisoteada aun cuando no todos los Estados miembros de la UE apoyen el laudo del EuGH. No obstante, existe una iniciativa que despierta esperanzas de que las cosas también pueden ser diferentes a lo que muestran la ONU y el EuGH.

A fines de noviembre 2019 se reunieron en Londres los representantes de quince países árabes. Ellos se encontraron en secreto para una conferencia de dos días, en la que fundaron el “Consejo Árabe para Integración Regional”. Este foro está pensado para ocuparse de asuntos económicos, pero también para tratar con el extremismo islámico al igual que las relaciones con Israel. El comunicado publicado por los miembros fundadores exige el fin del aislamiento de Israel por el mundo árabe. En el comunicado dice que se debería distanciarse de los “métodos viejos” y más bien fomentar un diálogo constructivo. Al mismo tiempo, deja claro que relaciones diplomáticas plenas con Israel, desde el punto de vista de estas personas, recién pueden ser iniciadas cuando se haya resuelto el conflicto israelí-palestino.

A pesar del secretismo original y también del riesgo de no ser correspondidos en sus países de procedencia y patrias, los treinta presentes expresaron fuertes críticas contra el movimiento BDS, que por medio de “boicot, privación de capitales y sanciones” a primera vista combate los asentamientos israelíes, pero que en definitiva ataca el derecho de existencia del Estado judío. Al BDS, los miembros fundadores le dijeron muy claramente que hay “árabes que son las víctimas de ese boicot”, como lo ilustra el gol en contra del BDS con SodaStream. Fue así que el ex ministro de información kuwaití Sami Abdul-Latif al-Nisf expuso que sería un error seguir insistiendo en el carácter de Israel como “estado de Apartheid cuando ese no es el caso”.

Nuevo no es. Pero ahora las voces individuales tienen un foro organizado al que pertenecen Mohammed Anwar Sadat, sobrino del presidente egipcio asesinado Anwar Sadat, el clérigo tunecino residente en París, Hassen Chalghoumi y también el palestino Mohammed Dajani, quien sorprendió al mundo árabe por realizar un viaje educativo a Auschwitz con un grupo de estudiantes. Parece coincidencia que este foro se reuniera en Londres nada menos que el día en que la visita a Jerusalén de Anwar Sadat cumplía su 42do aniversario. Lo que no fue coincidencia fue el secretismo estricto, ya que algunos participantes tuvieron que asumir riesgos de seguridad grandes para el viaje. Aun así, el mundo supo de dicha reunión, porque los participantes permitieron al New York Times estar sintonizado por video, si bien recién podía informar después de que todos los participantes salieran.

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