Antisemitismo 2016

Antje Naujoks

Las evaluaciones anuales de NAI muestran que el antisemitismo no es un fenómeno del pasado; en la actualidad posee nuevas características que son más que sospechosas.

Desde hace tiempo difundimos en esta publicación artículos que año a año brindan una retrospectiva de los incidentes antisemíticos en el mundo entero. Así también lo hacemos en esta oportunidad, y podemos apreciar cómo van cambiando las tendencias: ya no se trata de una simple lista de incidentes como vandalismo, profanación o incluso de agresiones de hecho, sino de un antisemitismo que se manifiesta en las sociedades del mundo entero. A causa de esto, la Liga Anti Difamación (ADL) publicó este año una lista que cita los diez incidentes antisemíticos más serios del año 2016, lista que lamentablemente podría ser ampliada largamente. En la introducción, la ADL estadounidense, que interviene contra de la discriminación y la difamación de judíos, sostiene: “En el pasado año se registró un volumen de odio cibernético antisemítico sin precedentes. Por eso nuestra lista no solo contiene usuarios judíos de redes sociales que fueron atacados a causa de su credo, sino también fenómenos de internet antisemíticos que se volvieron virales y tomaron la red, como la cruz gamada, que parece ser el símbolo de odio más elegido. También continuó el acoso iraní, al igual que el palestino, y el judaísmo europeo parece estar expuesto a un peligro que abarca varios sectores”.

En la lista de la ADL naturalmente aparecen fenómenos antisemíticos internacionales, pero también figuran fenómenos estadounidenses específicos, sobre todo a causa del cambio que se produjo en el curso de la última lucha electoral en este país. Por ejemplo, la cruz gamada ya no solo aparece aquí y allá en graffitis o pintadas similares, sino que se ha vuelto aceptable como expresión y puede ser vista en diversos lugares: se encuentran cruces gamadas no solo como amenaza en paredes de sinagogas y cementerios judíos, sino también en los terrenos de las universidades, en negocios y viviendas privadas. En este contexto, debe hacerse referencia el ascenso del movimiento “Alt-Right”, que en un tiempo fue una agrupación libre de nacionalistas del “White Supremacist” (defensores de la “supremacía de la raza blanca”), que se pusieron a favor de Trump a voz en cuello y que, con la elección de este, definitivamente se volvieron “aceptables”. Esta y otras agrupaciones encontraron una amplia plataforma para su antisemitismo: los terrenos de las universidades se convirtieron en suelo fértil para una difamación anti israelí, basada en un antisemitismo de antigua tradición, de modo que allí la futura élite intelectual hace ondear banderas con la cruz gamada.

Al mirar estos fenómenos sociales, tampoco se debe perder de vista la violencia psíquica y física que sufren los judíos especialmente en Europa, en un nivel que no ha existido desde fines del dominio nazi. Los números de excesos cometidos contra judíos solamente por su pertenencia al pueblo judío ascienden a los cientos, y el repudio continúa siendo promovido por los medios sociales. Con respecto a esto, la ADL refiere dos fenómenos: los ataques sistemáticos contra periodistas judíos a través de Internet, así como la nueva táctica de los defensores de la “supremacía de la raza blanca” de marginar a los judíos de los medios sociales. Alrededor de 800 periodistas informan haber sido insultados con un total de más de 19,000 mensajes antisemíticos. Según ADL, ni siquiera es posible determinar el número de judíos que han sido marcados en los medios sociales con el símbolo antisemítico “(((echo)))”, para hacerlos blanco de ataque de los que envían mensajes de odio. Mientras que Google intentó actuar en contra de la campaña “(((echo)))”, otros se quedaron inactivos. Tan solo en Twitter, ADL encontró más de 2.6 millones de comunicados que contenían mensajes antisemíticos de odio y amenazas, al igual que denigraciones de víctimas del Holocausto en palabra e imagen.

En la lista de los incidentes antisemíticos, se encuentran además los mensajes de acoso de la clase dirigente palestina, el fomento del antisemitismo mundial llevado adelante por Irán y la propagación de historias antisemíticas que realizan grupos terroristas islámicos, al igual que algunos medios de lengua árabe. Explicar estas manifestaciones llenaría libros enteros, de modo que solo presentamos un ejemplo prominente: el presidente de la Autonomía Palestina, Abbas, expuso en un discurso ante el parlamento de la UE (entre otros), que “algunos rabinos en Israel claramente exhortaron a su gobierno a envenenar nuestras aguas”. Más allá de que este tipo de actos no fueron realizos de ninguna manera por parte de ninguno de los rabinos, la utilización del popular motivo antisemítico del envenenamiento de pozos es extremadamente llamativa; sin embargo, eso no evitó que los parlamentarios europeos acabaran aplaudiendo a Abbas con mucho entusiasmo.

ContáctenosQuienes somosPrivacidad y seguridad