Alemania convierte Manuscritos del Mar Muerto en cuestión política

Antje Naujoks

Los Manuscritos del Mar Muerto tienen alrededor de 2,000 años de antigüedad, y aun en el día de hoy, todo judío es capaz de leer esos largos párrafos, sobre todo cuando se trata de textos bíblicos como los pasajes de los Salmos o del libro de Isaías. En parte, son los manuscritos bíblicos más antiguos conocidos. Este tesoro cultural comprende diez mil fragmentos de 929 pergaminos, redactados por al menos 500 escritores diferentes. Siendo que el origen de estos manuscritos data de la época comprendida entre el siglo III a.C. y el siglo I d.C., también el cristianismo tiene un interés especial por estos pergaminos. Se los puede admirar en el Museo del Libro en Israel, pero también en el museo nacional de la capital jordana Amán, donde está expuesto el llamado “Rollo de Cobre” juntamente con los tinteros. Hace algunos años, la Autoridad de Antigüedades de Israel se encargó de hacer digitalizar los documentos. Esto, por un lado, está pensado para facilitar la investigación, así como el trabajo de rompecabezas de armado de los fragmentos (con esto, recientemente, se volvieron legibles dos de los pergaminos que aún no habían sido descifrados). Pero al mismo tiempo, se desea hacer que este tesoro sea accesible a un público más amplio. Incontables interesados ya han navegado en el portal, y aun así, esto no sustituye la experiencia de ver los originales.

Esa también es la opinión del director del Bibelhaus-Erlebnismuseum de Frankfurt (Museo de Experiencias de la Casa de la Biblia), el pastor Jürgen Schefzyk, quien en 2003 actuó como cofundador del museo. Él mismo dice acerca de su trabajo: “Planificar exposiciones especiales que tienen un enfoque en un área escogida de la historia de 4,000 años de la Biblia, constituye un punto clave dentro de mi área de responsabilidad”. Por esta razón, Schefzyk planificaba una exposición de fragmentos de los pergaminos del Mar Muerto, lo cual él denominaba como “algo excepcional” que causa “gran gozo, energía y creatividad”. Hasta aquí todo bien, pero es en este punto cuando surge el escándalo.

La organización de una exposición de piezas de museo de otros países, implica la aclaración de múltiples aspectos relacionados con la concepción del contenido, seguridad durante el transporte, condiciones de exposición y depósito, etc. Un detalle importante que también debe ser negociado es la garantía de devolución. No obstante, el gobierno federal de Hesse (al cual se encuentra sometida Frankfurt) se veía incapaz de dar la exigida garantía de devolución de los pergaminos del Mar Muerto. Como expuso al respecto el ministro de ciencia y arte de Hesse Boris Rhein, esto se debe a que desde el punto de vista del Ministerio de Asuntos de Exterior alemán y de los delegados federales para cultura y medios, “los estatutos jurídicos de poseedor están sin resolver”. Como consecuencia de esta postura, surge una posibilidad jurídica que le permitiría a la Autoridad Palestina (AP) y/o a Jordania reclamar los pergaminos como su propiedad y bloquear su devolución.

La AP ya hace bastante tiempo atrás formuló sus reclamos de posesión. Representantes palestinos parecen haber hablado sobre esto con miembros de un comité de la UNESCO que es responsable de la restitución de bienes culturales a los países de origen. En el siglo XX, después de su descubrimiento, varias partes de los pergaminos fueron trasladadas de un lugar a otro. Sin embargo, en relación con el problema de la exposición de Frankfurt, es decisivo el hecho de que los pergaminos guardados en tinajas de cerámica que fueron descubiertos entre 1946 y 1956, se encontraban en cuevas en una región que en ese entonces estaba bajo dominio jordano y que hoy se considera como perteneciente a Cisjordania.

El vicealcalde de Frankfurt, Uwe Becker, encontró palabras claras para el asunto: “El escándalo de Qumrán es totalmente inaceptable”. Desde su punto de vista, el rechazo de Alemania de considerar los pergaminos como patrimonio cultural mundial en posesión de Israel y de expresar la promesa de inmunidad jurídica correspondiente, significa “un cambio dramático de valores básicos de las relaciones israelí-alemanes”. Círculos competentes señalaron que para Alemania esto es tanto más vergonzoso, porque los Países Bajos, en 2013, dieron una seguridad de ese tipo para una exposición en el Museo Drent de Assen. Finalmente Schefzyk, el director de la Casa de la Biblia, quien desde principios de 2015 está trabajando en la realización de la exposición, no tuvo otra opción más que anunciar: “El sueño de exponer en 2019 en Frankfurt los pergaminos que pertenecen a los manuscritos bíblicos más antiguos conocidos, fracasó. Dichos pergaminos se quedan en Israel. Mi museo y yo nos declaramos leales frente a nuestros asociados, las Autoridades de Antigüedades Israelíes, y aplazaremos la exposición hasta nuevo aviso”. Los fragmentos que iban a ser expuestos en Frankfurt llevaban la observación de “nunca expuestos en el extranjero”, y de esta forma, lo sucedido solo se puede calificar como muy lamentable.

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