¿Acercamiento a Israel?

Antje Naujoks

El boicot proclamado por la Liga Árabe con la fundación de Israel en 1945, tuvo consecuencias para el país. Si bien el boicot ha perdido relevancia, las relaciones tampoco se han normalizado. ¿Será que ahora haya probabilidades de un cambio definitivo?

Una y otra vez se rumorea sobre diversos contactos que Israel mantiene con países musulmanes del Cercano Oriente árabe. Recientemente, causó sensación en el mundo entero una visita del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu en Omán, un sultanato con el cual Israel no mantiene relaciones diplomáticas. Aun así, el boicot aprobado por la Liga Árabe contra el Israel pre-estatal, que en 1948 fue trasmitido al Estado de Israel, sigue activo. Como nunca existieron relaciones comerciales, es difícil cuantificar sus repercusiones económicas. Hace mucho ya que este boicot no es tan relevante como en las décadas después de la fundación del Estado, ya que a partir de los años del 1980, tuvieron lugar cambios económicos enormes, tanto en Israel como también en los Estados árabes. Como ejemplo, se puede citar aquí lo siguiente: el consorcio Coca-Cola pudo comercializar sus bebidas también en los países árabes a partir de 1989 sin ser presionado a cerrar sus sucursales en Israel. En los avances subsiguientes, no solamente jugaron un rol el acuerdo de paz israelí-egipcio y los procesos de Oslo, sino también el cambio político grande en forma de la quiebra de la Unión Soviética. De facto, ya no existe el boicot que la Liga Árabe impusiera en un tiempo, y las sanciones fueron revocadas. No obstante, esto no cambió al boicot a lo contrario –es decir, a relaciones económicas vivas.

Hace tiempo ya que las constelaciones políticas en el Cercano Oriente han cambiado a causa de aspectos totalmente diferentes, que no tienen conexión con Israel. Nuevos pactos se formaron, se desintegraron y se volvieron a reagrupar. En la actualidad, en este sentido, no solo juega un rol que algunos países del Cercano Oriente intentan establecer un frente contra el islam radical. También la querella antiquísima entre el islam sunita y el islam chiita tienen consecuencias. A pesar de eso, lo que caracteriza al Cercano Oriente y con eso también las relaciones de Israel con su región geográfica, naturalmente sigue siendo el conflicto israelí-palestino. Si bien con los anuncios del presidente Trump de los EE.UU., de ofrecer un “trato del siglo”, este conflicto no ha despertado de su estancamiento de negociación, pero de alguna manera subliminal se ha puesto en movimiento.

Ante este trasfondo parece haber una nueva iniciativa por parte de Egipto y Arabia Saudita. Según diversos informes de los medios de comunicación, a fines de 2018 se reunieron el príncipe heredero saudita Mohammed bin Salam con el presidente egipcio Abdel Fatah A-Sissi, para discutir una preocupación muy especial: quieren animar a los Estados árabes a iniciar relaciones económicas con Israel. Según informó el diario árabe Al-Araby al-Jadeed, publicado en Londres, estos dos líderes árabes tienen la intención de convencer al mayor número posible de estados árabes, “de que en el transcurso de la creación de relaciones económicas ellos se presenten neutrales frente a Israel, o que al menos no mantengan un estado de guerra.” El diario seguía diciendo, que de este modo se desea crear en los países árabes una base de aceptación para el “trato del siglo” anunciado por el presidente Trump. La palabra normalización fue oficialmente dejada de lado en esto, para no desalentar a ningún Estado por medio de un proceder demasiado enérgico.

También se supo que estas dos personalidades árabes les dedicaron una atención especial a los palestinos. Por lo tanto, enfatizaron que seguirán saliendo, y de manera explícita, en defensa de los asuntos palestinos, porque de otro modo, estaría claro que Mahmoud Abbas como presidente de la Autoridad Palestina (AP) desde el principio no solamente se distanciaría del trato de paz de Trump, sino que haría propaganda contraria. Como Abbas en el pasado ha rechazado la propuesta de crear un nuevo cuarteto de Cercano Oriente que trabajaría a favor de los intereses palestinos, y consistiría de Egipto, Jordania, Arabia Saudita y la AP, puede que justamente él sea la nuez más difícil de partir para los egipcios y sauditas, algo de lo que Israel después de todo tiene una larga experiencia.

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