Absurda política de YouTube

Antje Naujoks

Una y otra vez es precisamente Israel quien censura que en los medios de comunicación sociales se puede expresar incluso los peores mensajes de odio sin recibir sanción. Una acción de YouTube muestra, que también es posible de otra manera, pero aun así le erra al blanco, y completamente.

En muchos Estados, existen iniciativas de parte de los legisladores, a comprometer a Facebook, Twitter, Instagram y otros, a que borren publicaciones racistas y antisemíticas. Hasta ahora, eso ha mostrado ser efectivo aquí y allá, pero estos y otros medios sociales vez tras vez apelan a que no es fácil filtrar mensajes de difamación y odio.

La intervención rápida del portal de video YouTube, fundado en 2005, muestra que operadores de máquinas de búsqueda y medios sociales aun así están en condiciones de intervenir en el caso de expresiones racistas e instigadoras, pero eso es cuando ellos quieran hacerlo. Apenas fueron subidas al internet las declaraciones de Khaled Hany Morshid, y ya estaban bloqueadas. En el caso de este religioso musulmán, se trata de un habitante de la Franja de Gaza. A él se le podía escuchar en el internet con un discurso religioso, en el cual decía que era “el más primordial de todos los deberes… y la mejor forma de orar… el combatir a estos judíos”. Para eso, según Morshid, se debía tomar “la espada del Yihad para el bien de Alá”. Él también decía: “Llamo a cada musulmán: no miren inactivos cómo estos judíos propagan su corrupción… Ustedes deben llevar a cabo actos gloriosos contra ellos”.

Sin lugar a dudas, un mensaje lleno de motivos antisemíticos tradicionales, que además también llama a la violencia. Eso, en realidad, fue un acto bueno de YouTube, el censurar y bloquear estas exposiciones aun el mismo día en que salieron en línea. Los que navegaban por el internet ya solo podían ver el comunicado: “Video borrado: Contenido inapropiado”. Además, YouTube informó al operador de plataforma, que después de una inspección detenida se habría decidido que el clip “infringe contra nuestras directrices”. Pero, lastimosamente, este asunto es mucho más complicado e incluso mucho más absurdo de lo que uno pudiera suponer a primera vista.

Porque este video-clip no fue puesto en YouTube por Morshid o simpatizantes, sino por MEMRI, el Middle East Media Research Institute (Instituto de Investigación de Medios de Comunicación del Mediano Oriente), que fue fundado en 1998 en Washington, EE.UU., para la observación de los medios de comunicación árabes. MEMRI escudriña todos los medios de comunicación árabes para abrir este mundo a todos los que no dominan las lenguas árabe y persa. Este centro mediático, que también tiene oficinas en Jerusalén, Bagdad y Tokio, según indicaciones propias no tiene el objetivo de abrir “este paisaje mediático de forma representativa”, sino que se concentra en opiniones y comentarios. En la página web gratuita de MEMRI, uno puede informarse más sobre opiniones moderadas y extremas del mundo mediático árabe, pero más allá de eso, se preparan sobre todo “mensajes nacionalistas, antisemíticos e islamistas”, para llevarlos a la conciencia del mundo de las ciencias, de los ministerios de gobiernos y de los periodistas, al igual que del público en general. En pocas palabras: MEMRI ofrece una vista a un mundo que de otro modo les quedaría cerrado a la mayoría.

La clasificación de YouTube, que en el caso del video clip subido por MEMRI se trataba de un mensaje de instigación, es acertada, no obstante el operador pasó por alto totalmente que este mensaje en lengua árabe –como MEMRI enfatizó muy claramente– fue traducido y subido a la red con “motivos de educación”. No menos absurdo es que YouTube se quedó en su censura de este video, a pesar de que MEMRI presentó una protesta explicativa. Totalmente absurdo se vuelve este asunto porque este no es el primer incidente de este tipo. Ya en el verano de 2016, YouTube había bloqueado el canal de MEMRI registrado con el Portal. En aquel entonces, el equipo de MEMRI se había comunicado intensivamente con YouTube para dejar claro que no se publicaban contenidos antisemíticos comentados y preparados, sino que se quiere hacer saber al mundo, dónde y en qué forma se extiende ese tipo de antisemitismo. Resultó ser que YouTube aparentemente todavía no lo ha comprendido. Al mismo tiempo, queda notar que toda persona que busca, por ejemplo, insultos antisemíticos en YouTube, los encontrará casi sin censura. ¡Más que cuestionable!

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