71 años de independencia

Antje Naujoks

En mayo de este año, el Estado de Israel celebró sus 71 años de existencia. Israel mira atrás a muchas particularidades, de las cuales algunos aspectos serán brevemente analizados de la mano de las estadísticas más nuevas.

Actualmente, el Estado de Israel cuenta con algo más de dos millones de familias, de las que el 79 por ciento son judías, y el 18 por ciento árabes. En promedio, una familia israelí cuenta con 3.73 personas, de modo que Israel claramente se encuentra por encima del promedio de los estados de la OCDE, que se encuentra en 2.63 personas. Claro está que también en Israel hay parejas sin hijos. En el sector judío, son casi tres veces la cantidad de las que hay en la sociedad árabe de Israel, pero en ambos casos, Israel se queda atrás del promedio de la OCDE. Las mujeres, en promedio, se casan a la edad de 26 años, y tienen su primer hijo con 28.3 años, lo que es una edad relativamente temprana en comparación con las naciones occidentales. Tan solo el once por ciento de las familias israelíes con hijos hasta los 17 años de edad son familias monoparentales. La gran mayoría de todos los niños de esta edad crecen en un hogar con padres casados, mientras que en todos los países OCDE se encuentran considerablemente más familias monoparentales y parejas divorciadas. En breve: los israelíes están orientados hacia la familia, e Israel, con once por ciento de habitantes por encima de los 65 años de edad y alrededor del 28 por ciento de niños menores de 14 años, además es un país joven y favorable para los niños.

En la sociedad israelí también hay otro aspecto que juega un rol importante: la religión. Mientras que el 46.5 por ciento de las familias judías declaran ser seculares, en la sociedad árabe de Israel, tan solo el once por ciento dice ser secular, y el 86 por ciento tradicional o muy religioso. En la sociedad judía, el porcentaje de las familias muy religiosas está en un 40 por ciento. Si bien se ve que en el sector judío del Estado casi la mitad dicen ser seculares, es el 63 por ciento de ellos que limpian sus casas antes del Pessaj, para que no se pueda encontrar ninguno de los comestibles no permitidos en ese feriado judío. Un total del 67 por ciento, tanto en su propia casa como cuando salen a comer, guardan los reglamentos alimenticios dados para Pessaj. El 68 por ciento ayunan en Yom Kippur, y el 66 por ciento encienden velas el día sábado. Si bien casi el 60 por ciento considera que una caracterización judía del Estado es importante para ellos, otro tanto aboga por eventos deportivos y culturales para los días sábado. El 59 por ciento opina que no se debería obligar a los restaurantes y cafés a cumplir los reglamentos kosher en Pessaj. En otras palabras: los israelíes judíos aman sus tradiciones, pero dentro de todo, son abiertos y tolerantes.

Para su 71er aniversario, el Estado de Israel con 8,973 millones de ciudadanos se encuentra en la marca de los nueve millones, de los cuales el 74.3 por ciento son judíos, el 20.9 por ciento árabes. El grupo estadístico de los llamados “otros” representa el 4.8 por ciento. La gran mayoría de los israelíes vive en centros urbanos. Jerusalén es la única ciudad que se acerca al millón de habitantes (901 000). Tel Aviv en comparación aparenta ser pequeña con 445.000 habitantes, pero se fusiona con otras ciudades a un área metropolitana con 2.6 millones de habitantes. Eso es casi el 30 por ciento de la población total del país. Entre las ciudades grandes de Israel se destaca Bnei Brak que en su gran mayoría es de características ultra-ortodoxas: aquí viven 200 000 personas en una densidad de población extrema de más de 27.000 personas por kilómetro cuadrado. Además de eso, Bnei Brak es considerada la ciudad más pobre del país. Cerca de la misma se encuentra Ramat Gan, que brilla con una calificación totalmente diferente: con sus 160 000 habitantes en una densidad de población de apenas 12 000 habitantes por kilómetro cuadrado, Ramat Gan es la ciudad con la mejor calidad de vida del país. En Israel, existen muchos extremos que, en parte, se encuentran muy cerca unos de otros.

Al Día de Independencia israelí el 9 de mayo le precede el día conmemorativo para soldados caídos y víctimas del terrorismo. Como en Israel se debe recordar a casi        24 000 caídos en batalla y asesinados (contando desde 1880 con el comienzo de las olas de la inmigración judía), prácticamente todo el país está en camino a los eventos conmemorativos en los cementerios. Este día de luto con actos multitudinarios es terminado en todas las ciudades por el canto del HaTikwa, el himno nacional: de duelo se pasa a júbilo de alegría. En las calles se baila y se pasea, se celebra la noche entera. El próximo día se dedica a una actividad favorita en Israel: asar algo a la parrilla. A quien no le gusta la carne, más vale que no solo se quede en su casa, sino que mantenga las ventanas firmemente cerradas: el humo de las barbacoas israelíes que son encendidas en jardines, balcones y parques, es visto incluso en las imágenes satelitales. Ese día, más de dos millones de kilogramos de carne terminan en las parrillas del país.

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