70 años de Israel: el desarrollo en números

Antje Naujoks

El 14 de mayo de 1948 en Tel Aviv, David Ben-Gurion declaró el Estado judío. La Declaración de Independencia fue leída algunas horas antes de la retirada de las tropas del Mandato británico, ya que era viernes y se quería guardar el sábado. En la región que, con el plan de división de la ONU, fue adjudicada a un estado judío, vivían 806,000 judíos que en esa misma noche quedaron en estado de guerra, ya que los estados árabes vecinos enviaron a sus ejércitos. De los 950,000 habitantes árabes que en un tiempo vivían allí, después de la Guerra de Independencia, solo quedaron alrededor de 170,000. Aun antes de las consideraciones políticas de seguridad hubo expulsiones, pero muchos se fueron precipitadamente por sí mismos en vista de la inseguridad que les depararía el Estado judío. Otros huyeron en medio de los tumultos de la guerra.

Para el septuagésimo año de fundación, la población total de Israel asciende a alrededor de 8.7 millones de habitantes, de los cuales el 75% son judíos y el 21% árabes. Mientras que la población árabe se ha multiplicado desde la fundación a causa de una alta tasa de nacimientos, la población judía al principio aumentaba a través de inmigraciones. Con el correr de las décadas 3.5 millones de judíos de todo el mundo convirtieron a Israel en su hogar. Una tercera parte de esos inmigrantes llegaron de Asia y África, y los otros dos tercios de América y Europa, incluyendo a la antigua Unión Soviética.

Mientras que en 1948 tan solo el 35% de los israelíes judíos habían nacido en el país, actualmente, los judíos nacidos en Israel ascienden al 75%. En 1948, tan solo un 6% de la población judía mundial vivía en Israel. En nuestro tiempo, sin embargo, el país se ha convertido en el “centro del mundo judío”, siendo el hogar del 43% de los judíos que habitan en el mundo.

Paralelamente a la inmigración, la sociedad judía también creció a causa de las altas tasas de natalidad. Mientras que en los países de la Unión Europea hay un promedio de 1,58 niños por mujer, en Israel son 3,1 por cada una.

En 1948, Israel tenía solamente una ciudad con más de 100,000 habitantes: Tel Aviv. Hoy cuenta con catorce ciudades con más de 100,000 habitantes y ocho ciudades con 200,000 o más; entre ellas, Jerusalén es la más grande, acercándose al millón de habitantes. La mayoría de los ciudadanos israelíes viven en centros urbanos que en general se encuentran a lo largo de los 273 kilómetros de la costa del Mar Mediterráneo. La tierra principal de Israel asciende a una superficie de 22,380 kilómetros cuadrados. Las regiones de Judea y Samaria, que son denominadas regiones ocupadas, además de la población palestina, cuentan con alrededor 400,000 ciudadanos israelíes que viven en asentamientos. En todo el país, la densidad demográfica sigue aumentando significativamente. Mientras que en el año 2000 se contaba 288 habitantes por kilómetro cuadrado, en 2017 ya eran 373.2.

El área metropolitana de Tel Aviv con más de 7,500 habitantes por kilómetro cuadrado, es la región más densamente poblada de Israel. La ciudad Bnei Brak, que es casi exclusivamente judía ultraortodoxa, con 26,000 personas por kilómetro cuadrado incluso supera la densidad demográfica de la metrópoli Nueva York.

La población ultraortodoxa de Israel corresponde a alrededor del 9% de la población judía, que se define en un 43% como secular y el 20% como tradicionalista. De este modo, la sociedad podría describirse como mayoritariamente secular.

El producto interno bruto (PIB) de Israel ascendió de tres mil millones de dólares estadounidenses en 1948, a 180 mil millones de dólares en 2007, y 348 mil millones de dólares en 2017.

En 1951, transitaban por las calles de Israel menos de 35,000 vehículos particulares, en 1956 apenas un 12% de los hogares israelíes disponían de un lavarropas, y en 1964, solamente un 13% de la población tenía conexión telefónica. En 2014, el país se acercaba a la marca de los tres millones de automóviles autorizados, en 2016, se contaba con 131 contratos de teléfonos móviles por cada 100 habitantes, y más del 80% de hogares israelíes navegan regularmente en internet.

Pero no solamente las estadísticas demográficas señalan cambios, sino también los aspectos de la calidad de vida que las acompañan. En el año 1949, la expectativa de vida promedio para las mujeres era de 67.6 años, y para los hombres de 64.9 años. En 2015 la expectativa de vida para las mujeres en Israel había ascendido a 84.5 años y para los hombres a 80.9 años, de modo que el país ocupa el lugar número 8 en la lista de clasificación mundial.

Además de eso, Israel es un país joven: 27.5% de la población tienen entre 0 y 14 años de edad, y el 15.5 % tienen de 15 a 24 años. Las personas de tercera edad se encuentran en el 11.5%, de modo que los de 25 a 64 años constituyen la mayoría con el 45.5%. En 2017, el país registró una cuota de desempleados de 4.3%, en un descenso sin precedentes, y cuenta con alrededor de 3.83 millones de asalariados: el 2% son activos en la agricultura, 17% en la industria y el 80% en el sector de prestaciones de servicios. Este último, cubre alrededor del 69% del PIB, cuyo crecimiento desde hace algunos años oscila entre el 3 y el 4%. Por otro lado, en 2016 Israel gastó alrededor de 17.8 mil millones de dólares estadounidenses de este PIB en asuntos militares, lo que lo ubica en el lugar Nº 14 a nivel mundial en lo que a este tipo de inversiones refiere.

También en el área de la ciencia y el conocimiento Israel ha presentado importantes avances. Mucho antes de la fundación de Estado existían tres universidades: Technion (1923), la Universidad Hebrea de Jerusalén (1925) y el Instituto Weizman (1935). A partir de 1955, se fueron agregando otras seis instituciones con estatus universitario, y a través de la habilitación de colegios académicos, desde 2009 el número de estudiantes aumentó de unos 80,000 a 376,952 en 2014. En el año de su fundación, el Estado contaba con 208 egresados universitarios; entre 2014 y 2015 fueron 73,500 los estudiantes que completaron una carrera. Alrededor del 5% de la población total realiza una formación terciaria (en Alemania son el 3.6%), y las mujeres representan el 56% de todos los estudiantes. En total, casi el 8% del PIB se invierte en el sector educativo. De eso también se beneficia considerablemente la población árabe, ya que en el tiempo de la fundación del Estado, un árabe residente en el país en promedio tan solo tenía dos años de educación formal. Sin embargo, en la actualidad el promedio de estudio entre los ciudadanos árabes es de once años.

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