¿Quién hizo de Jerusalén una ciudad fuerte?

ZL

Un nuevo estudio, en cuyo contexto se examinaron restos orgánicos de tiempos antiguos, llegó a una tesis interesante: los reyes de Judea, y no los jebuseos, son los responsables de la fundación de la significativa ciudad de Jerusalén.

Hace alrededor de una década atrás, se hizo un descubrimiento sensacional en las cercanías de las fuentes del Gihón en Jerusalén, en el barrio Silwan, en la región conocida como Ciudad de David: una gran torre que, sin lugar a dudas, fue levantada como protección de esa fuente de agua dulce, que era de singular importancia para la antigua ciudad de Jerusalén. Según se sabe actualmente, ésta fue la construcción más grande de la floreciente Jerusalén. La edificación de una torre de ese tipo requiere de una estructura gubernamental central y fuerte, sin la cual construcción de un edificio tan grande no puede ser planificado o incluso realizado. Los arqueólogos israelíes que descubrieron dicha estructura, el Prof. Ronny Reich de la Universidad Hebrea de Jerusalén y Eli Shukron de la Oficina de Antigüedades Israelíes, analizaron el estilo de construcción, los materiales utilizados y otros parámetros. Llegaron a la conclusión que esta masiva estructura arquitectónica fue levantada hace 3,500 a 4,000 años atrás, es decir, a mediados de la era de bronce. En aquel tiempo, dominaban los jebuseos en la región, un pueblo de Canaán cuya existencia nos es conocida de la Biblia. Ellos reinaban sobre la ciudad que en ese entonces se llamaba Jebus, y que por los israelitas era denominada como ciudad de los jebuseos o también como “ciudad de los extraños”. Su dominio, según la Biblia, terminó con la conquista de la ciudad por el Rey David hace 3,000 años atrás.

El nuevo estudio que examina restos orgánicos de aquellos tiempos, opone una nueva tesis a esta teoría. El hecho es que los científicos participantes en el estudio consideran que esa gran torre no fue construida por los jebuseos, sino más bien por los descendientes de los reyes David y Salomón. Ellos creen que esos soberanos fueron responsables de hacer que Jerusalén se levantara como una ciudad regional importante. En el tiempo de su dominio, la región poblada de la ciudad se extendió considerablemente y ellos hicieron fortificar Jerusalén. Los científicos basan su tesis exclusivamente en los mencionados restos orgánicos, o sea en restos de carbón, huesos y semillas de plantas, que se descubrieron hace tan solo dos años atrás, en el estrato del sócalo de esa torre. Se trata de hallazgos minúsculos que fueron datados por medio de un análisis con radiocarbono. El resultado fue muy sorprendente, ya que todos los desechos orgánicos fueron clasificados en el siglo IX a.C., o sea en un tiempo en que el reino de Judá todavía unido, bajo los reyes David y Salomón, se desintegró en el reino del norte y el reino del sur.

El resultado de este análisis basado en la física y la química, se contradice con las suposiciones de los arqueólogos que evaluaron los restos arquitectónicos. Ante este trasfondo, los científicos del Instituto Weizmann en Rehovot, al igual que los colaboradores de la oficina de antigüedades israelíes, establecieron una nueva tesis de trabajo: la torre verdaderamente fue edificada en la era de bronce, pero unos 1,000 años más tarde fue renovada a fondo por los reyes de Judea. Según esta tesis, los restos orgánicos no pueden ser datados en el tiempo de los constructores, sino que provienen del tiempo de la restauración de la torre. Esta tesis de trabajo, no obstante, no fue recibida con entusiasmo por la mayoría de los arqueólogos. Tampoco el Dr. Joe Uziel, quien por orden de la Oficina de Antigüedades forma parte del equipo de trabajo que estudió los restos orgánicos, está muy feliz con esta interpretación. Él señaló que no cree que el origen de esta construcción date de la era de bronce, pero “pero por ahora sería mejor que tengamos cuidado con las especulaciones.”

De ser cierto que la fuente de Gihón verdaderamente no estuvo fortificada hasta el siglo IX antes de Cristo, eso significaría que Jerusalén en el tiempo de los soberanos David y Salomón habría sido una ciudad relativamente insignificante, y que la región de la Ciudad de David que se sigue estudiando arqueológicamente con intensidad, no era el centro de la población de Jerusalén. En otras palabras: el centro de Jerusalén entonces debería haber sido el Monte del Templo, que bajo el Rey Herodes fue ampliado hasta ser una altiplanicie espectacular. Una clarificación solamente sería posible en el correr de más excavaciones en esa región. Pero, justamente eso no es posible a causa de la presente conjunción política.

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