¿Realmente debemos tomar la profecía de manera literal? - Parte 1

Thomas Ice

La interpretación literal de la profecía bíblica y la doctrina del arrebatamiento pretribulacionista que va de la mano con esta, se ve expuesta a menudo a fuertes críticas. Presentaremos a continuación una exposición y un dictamen al respecto.

Cuando la interpretación literal de la Biblia es altamente valorada, aplicándola de manera ­consistente, es normal que nos sintamos atraídos por el pretribulacionismo (doctrina que afirma que el arrebatamiento es anterior a la Tribulación). Lo contrario suele también ser cierto. Tim LaHaye ha defendido durante mucho tiempo la regla de oro del Dr. Cooper con respecto a la interpretación bíblica: “Si el significado obvio de la Escritura tiene sentido, entonces no busque otro significado; toma por lo tanto cada palabra por su significado primario, común, normal, literal, a no ser que el contexto inmediato, al examinarlo a la luz de pasajes paralelos y de verdades axiomáticas y básicas, claramente señale algo diferente”. LaHaye explica: “Si sigue esta regla, es relativamente fácil entender las Escrituras; si la ignora, siempre estará en el error […]. Esto es especialmente válido para los pasajes proféticos de las Escrituras”.

Sin embargo, algunos teólogos críticos, a menudo tergiversan lo que entendemos por la interpretación literal de la profecía. Este tema es de gran importancia para cada uno de nosotros, en lo que respecta a determinar si el pretribulacionismo es verdadero.

El diccionario define literal como “perteneciente a las letras”. Agrega además que la interpretación literal implica un enfoque que “se basa en palabras concretas en su significado normal […] [;] no pasa más allá de los hechos”. La madre de todos los diccionarios de habla inglesa, The Oxford English Dictionary, dice: “Concerniente a las ‘letras’ (de la Escritura). El atributo inconfundible de este sentido o interpretación (del texto), obtenido al entender sus palabras en su significado natural o habitual y al aplicar las reglas gramaticales normales. Contrario a lo místico, alegórico, etc.”.

“La interpretación literal de la Biblia explica el sentido original de la Biblia de acuerdo con el uso normal y habitual de su lenguaje”. ¿Cómo se hace esto? Solo a través del método de interpretación gramatical (correspondiente a las reglas gramaticales), histórico (de acuerdo con el contexto histórico del respectivo pasaje) y contextual (según el contexto).

La interpretación literal trata con el texto, las palabras concretas y las expresiones de un pasaje. Contrario a esto, una interpretación alegórica o no literal atribuye al pasaje un pensamiento que no se encuentra de manera explícita en el texto estudiado. Como dice Bernard Ramm en su clásico y determinante libro sobre la interpretación de las Escrituras: “Lo ‘literal’ es directamente opuesto a lo ‘alegórico’”.

Isaías 2:1-5 es un pasaje que muchos han interpretado de manera alegórica en lugar de literal. Al leer los versículos preste atención a quién hablaba Isaías en realidad.

¿Qué dice el texto?:

Lo que vio Isaías hijo de Amoz, acerca de Judá y de Jerusalén. Acontecerá que al final de los tiempos será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes; será exaltado sobre los collados y correrán a él todas las naciones. Vendrán muchos pueblos y dirán: “Venid, subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob. Él nos enseñará sus caminos y caminaremos por sus sendas.” Porque de Sion saldrá la Ley y de Jerusalén la palabra de Jehová. Él juzgará entre las naciones y reprenderá a muchos pueblos. Convertirán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación ni se adiestrarán más para la guerra. Venid, casa de Jacob, y caminaremos a la luz de Jehová.

El texto habla a “Judá y Jerusalén” (v. 1), a “Sion” y “Jerusalén” (v. 3) y a la “casa de Jacob” (v. 5), pero muchos intérpretes alegóricos simplemente reemplazan estos términos que son sinónimos de Israel, por la iglesia. En ninguna parte del texto menciona algo referente a la iglesia, de todas formas se introduce a menudo esta idea. Quien al leer el pasaje, nota que se dirige a los  lugares históricos de Judá y Jerusalén, lo interpreta de forma literal, es decir, según lo que en verdad cuentan las palabras del texto. En contraste, quien opina que el pasaje hace referencia a la iglesia o algo similar, practica una interpretación alegórica, es decir, le impone al texto una idea que no puede ser sustentada en sus mismas palabras.

Los intérpretes alegóricos toman declaraciones como “el monte de la casa del Señor”, “correrán a él todas las naciones”, “muchos pueblos” y “a la casa del Dios de Jacob” y dicen que este pasaje enseña la conversión de las naciones a la fe cristiana y su incorporación a la iglesia de Cristo. Es imposible encontrar en este pasaje una interpretación de este tipo. Tales pensamientos solo pueden ser insertados al texto desde fuera. De ocurrir esto, se produciría una interpretación no literal.

Encontramos una interpretación literal de este pasaje en la Tim LaHaye Prophecy Study Bible: “Isaías ve la era del reino de Dios, cuando las naciones del mundo vendrán a la ciudad santa (Jerusalén) para aprender sobre los caminos de Dios. Cristo mismo es el juez que se encargará de los asuntos de las naciones, y reinará la paz. Entonces las herramientas de guerra y el derramamiento de sangre serán convertidos en herramientas de paz y bienestar”.

Esta es una interpretación literal, ya que interpreta a Jerusalén como Jerusalén y a los demás elementos como tales. Esto es precisamente lo que se quiere dar a entender con el sistema de interpretación bíblica literal o hermenéutica.

El Dr. Charles Ryrie, un defensor de la interpretación literal, señala que esta interpretación es la misma que el método de interpretación gramático-histórico:

A veces, este principio se denomina “principio de interpretación gramático-histórica”, ya que el significado de cada palabra está determinado por factores gramaticales e históricos. Este principio también podría ser llamado interpretación normal, ya que en todas las lenguas, el sentido literal de las palabras representa el enfoque normal para su comprensión. Del mismo modo, también podría ser llamada interpretación simple, para que nadie se haga una idea errónea de que el principio literal excluye modismos y preguntas retóricas.

El sistema literal de interpretación bíblica considera los siguientes elementos de un texto: gramática, trasfondo histórico, contexto y semántica. Daremos un vistazo a cada uno de estos aspectos.

Gramática
El aspecto gramatical de la interpretación literal toma en cuenta el efecto de la gramática sobre el pasaje. Eso significa que al estudiar un texto debemos analizar de manera correcta las relaciones gramaticales que existen entre palabras, frases y oraciones. El literalista Roy Zuck ­escribe: “Cuando hablamos de interpretar la Biblia gramaticalmente, nos referimos al proceso de determinar su significado descifrando cuatro cosas: (a) el significado de las palabras (lexicología), (b) la forma de las palabras (morfología), (c) la función de las palabras (categorías gramaticales), y (d) la relación de las palabras (sintaxis)”.

El Dr. Zuck dictó, durante muchos años, clases sobre interpretación bíblica en el Seminario Teológico de Dallas, siendo su libro La interpretación básica de la Biblia un excelente punto de partida para todo aquel interesado en esta temática. En cuanto a las cuatro áreas mencionadas, continúa exponiendo:

En el significado de las palabras (lexicología), estamos interesados en (a) la etimología: el origen de las palabras y su evolución diacrónica, (b) el uso: cómo son usadas las palabras por el mismo autor y por otros, (c) los sinónimos y antónimos: cómo se utilizan las palabras similares y opuestas, y (d) el contexto: cómo son usadas las palabras en diversos contextos.

Al hablar de la forma de las palabras (morfología), estamos examinando cómo las palabras están estructuradas y cómo eso afecta su significado. Por ejemplo, la palabra piensa significa algo diferente que peinas, aunque se usan las mismas letras. La palabra parte cambia de significado cuando se le añade la letra s para formar la palabra partes. La función de las palabras (categorías gramaticales) considera lo que hacen sus diferentes formas. Estas incluyen los sujetos, verbos, objetos, sustantivos, y otros, como veremos después. La relación de las palabras (sintaxis) es la forma en que las palabras están relacionadas, o combinadas para formar frases, cláusulas u oraciones.

Si bien el aspecto gramatical de la interpretación literal constituye tan solo un punto en la hermenéutica, nos muestra que cualquier interpretación que entre en conflicto con la gramática es inadmisible.

Trasfondo histórico
La correcta interpretación bíblica considera el trasfondo histórico del texto. Eso significa que tiene en cuenta el entorno histórico y las circunstancias en las cuales los libros de la Biblia fueron escritos. El Dr. Paul Lee Tan explica:

El concepto histórico correcto en la interpretación bíblica es concientizarse permanentemente  de que las Escrituras fueron escritas en diferentes épocas y culturas. Posteriormente, se pueden hacer aplicaciones relevantes para nuestro tiempo. De este modo, por ejemplo, el tema de la carne sacrificada a los ídolos sólo se puede interpretar en el contexto histórico y cultural del Nuevo Testamento. Los principios que se desprenden de esta interpretación son importantes para nosotros en la actualidad.

Contexto
“Un texto sacado del contexto es un pretexto”. ¡Este principio básico resulta muy acertado! Uno de los errores más comunes de aquellos que interpretan mal un pasaje bíblico es sacar un versículo del contexto que Dios le ha fijado. Un enunciado de las Escrituras fuera del contexto original destinado por Dios, no es Palabra de Dios.

El Dr. Zuck dice: “El contexto de una escritura en particular influye en cómo debe entenderse. Con contexto se refiere a varias cosas:

– Los versículos que están inmediatamente antes y después de un pasaje.

– El párrafo y el libro donde están escritos los versículos.

– La dispensación (o época bíblica) en la cual fue escrito.

– El mensaje general de la Biblia.

– El entorno histórico-cultural de la época en que fue escrito”.

Un ejemplo de un pasaje sacado a menudo de contexto es Proverbios 11:30: “El fruto del justo es árbol de vida; el que gana almas es sabio”. Este versículo es a veces utilizado para apoyar los esfuerzos evangelísticos. Nos alegramos por todo aquel que predica el evangelio a los perdidos, pero si miramos el contexto, el sabio ganador de almas es quien logra atraer a otros a sí mismo para enseñarles sabiduría. La sabiduría es vista en Proverbios como las habilidades para la vida diaria. El evangelismo cristiano neotestamentario no se encuentra en ninguna parte del contexto. Si este pasaje es sacado del contexto del libro de Proverbios, utilizándose tan solo la frase “el que gana almas es sabio” es comprensible que en un contexto actual se piense que se trata de una declaración a favor de la evangelización. Sin embargo, en el texto original, un significado de ese tipo es imposible.

Semántica
Los principios de la interpretación literal admiten que una palabra o expresión bíblica pueda ser usada ya sea de manera literal (denotativo) o figurado (connotativo), tal como solemos utilizar en nuestras conversaciones. Por ejemplo, podemos decir claramente: “Falleció ayer” (uso denotativo) o expresarlo de manera más florida: “Ayer entregó la cuchara” (uso connotativo). Cada palabra o expresión en un idioma es utilizada de una de estas maneras.

Debemos ser conscientes de que aun cuando podemos utilizar una frase para describir la muerte de una persona, lo utilizamos para un evento real. Algunos intérpretes piensan de manera errónea que si se utiliza un modismo o un símbolo para describir un acontecimiento –por ejemplo, la experiencia de Jonás en el vientre del gran pez (Jonás 2)–, es porque ese evento no es auténtico. Lejos está de ser ese el caso.

Por ejemplo, algunos intérpretes literales son conscientes de que Isaías, en Isaías 55:12, usa el sentido figurado. El profeta dice que en el reino de mil años será quitada la maldición adámica que pesa sobre la naturaleza: “[…] todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso”. Esta imagen puede ser reconocida por medio de ciertos factores contextuales. Los árboles no tienen manos y por este motivo no pueden dar palmadas de aplauso. Sin embargo, las personas tienen manos y aplauden con ellas. Isaías quería trasmitir la alegría de la naturaleza, adjudicando a los árboles una forma de expresión humana. Esta figura retórica es llamada personificación, utilizada aquí para referirse a que en el futuro la maldición que está sobre la naturaleza será quitada. Este entendimiento está sustentado en el contexto anterior y posterior del versículo 12. Distintos factores dentro del mismo texto nos dan a entender que se trata de una ­figura retórica. En el caso de decidirse, con base en una idea insertada en el texto, que un árbol puede aplaudir, hablaríamos entonces de una interpretación alegórica. Aunque hay un uso del lenguaje figurativo, la eliminación de la maldición ocurrirá de manera literal.

Podemos ver que la palabra literal en el proceso de interpretación es usada de una manera distinta a la aplicada al sistema de interpretación literal. Este segundo uso hace referencia a la semántica y a si una palabra o expresión es utilizada de manera literal o figurada. Deberíamos tomar en cuenta este importante punto: más adelante aclararé la influencia que tiene sobre la forma en que los teólogos reacios al pretribulacionismo distorsionan la profecía bíblica, exponiéndola de manera errada.

El Dr. Ryrie expresa con claridad este punto:

Los símbolos, las imágenes lingüísticas y los tipos se interpretan simplemente utilizando este método. No son de ninguna manera contrarias a la interpretación literal. Después de todo, el significado de una frase depende del significado literal de los términos que contiene. Los modismos a menudo hacen que el significado sea más claro, pero trasmiten al lector el significado literal, normal o simple.

Tome en cuenta que las frases o los símbolos no son sinónimos de interpretación alegórica. La aparición de un sentido figurado en un pasaje no justifica el uso de este tipo de interpretación. Recuerde que esta admite conceptos no expresados en el texto. Una frase es tan solo una expresión connotativa de las palabras o frases dentro dentro del propio texto.

En su libro sobre interpretación bíblica, Elliot Johnson, profesor del Seminario de Dallas, señala que: “[…] gran parte de la confusión sobre la interpretación literal desaparece cuando comprendemos que esta es utilizada de dos maneras: 1) el significado claro y obvio de una palabra o frase. Expresión contraria al uso figurado y 2) un sistema que entiende el texto como la base para una interpretación verdadera”. En general, los pretribulacionistas utilizan el término literal para su sistema de interpretación –donde se hace un uso consistente del sistema gramático-histórico–, pero también para referirse a aspectos semánticos, es decir, si una palabra es utilizada de manera figurada o literal según el contexto. Con respecto a la semántica, los literalistas se preguntan frente a una expresión si los escritores le han querido dar un significado literal o figurado.

Algunos de los que eligen el enfoque alegórico para la interpretación profética atacan a los pretribulacionistas a través de un ­“jueguito hermenéutico”, con la intención de tergiversar la interpretación literal. En su libro El código del Apocalipsis, Hank Hanegraaff suministra un ejemplo de esto. Por un lado, argumenta que los intérpretes literales no siempre interpretan las Escrituras de manera literal, ya que entienden algunas palabras o expresiones como frases. Sin embargo, por otro lado, dice que estos mismos intérpretes no sabrían cómo interpretar de manera correcta los modismos y símbolos. Hanegraaff se mueve de un lado a otro entre ambas connotaciones del término literal, queriendo demostrar así que los pretribulacionistas como Tim LaHaye son irracionales y están confundidos en la comprensión de los acontecimientos proféticos. Hanegraaff se recrea con los pretribulacionistas, moviéndose entre ambos matices del término literal. A menudo acusa a los pretribulacionistas de practicar el “literalismo” o de usar frases como “literalistas rígidos”. En su prestigioso libro sobre interpretación bíblica, el profesor Bernard Ramm dice:

No es que el sistema de interpretación literal pase por alto los modismos, símbolos, tipos y alegorías que realmente se encuentran en las Escrituras. Ella no se aferra ciegamente a las letras o a un literalismo rígido, como se le acusa a menudo.

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