La desestabilización de Europa - Parte 2

Charles H. Dyer, Mark Tobey

Así como viste el hierro mezclado con barro, así se mezclarán por medio de alianzas humanas; pero no se unirán el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con el barro”  (Dn 2:43).

¿Será que ya pronto haya que escribir una necrológica de la Unión Europea? ¿O será que la Biblia señala que Europa estaría iniciando una dirección diferente, aún más sombría?

El Profeta Daniel fue llevado de Jerusalén al exilio en Babilonia. Él vivió de primera mano el descenso y la caída del reino de Judá, y el ascenso del primero de una serie de reinos paganos, que debían reinar sobre la tierra que Dios le había prometido a Israel. En una serie de profecías dramáticas, Daniel describió con gran riqueza de detalles los acontecimientos que sucederían en el “tiempo de los gentiles”, que durarían hasta la venida del Mesías para iniciar el reino prometido por Dios.

En los capítulos 2-7, Daniel cambia del hebreo al arameo, la lengua internacional de aquel tiempo, para señalar el tiempo en que el pueblo judío se encontraría bajo dominio pagano. Él le dio a su material una estructura literal quística, que era de uso relativamente amplio en escritos judíos antiguos, aún cuando no es fácil de comprender para lectores actuales. Lo característico de esta estructura es que ordena los pensamientos contenidos de manera paralela. En los seis capítulos arameos de Daniel 2-7, el primero y el último son paralelos, del mismo modo los capítulos 3 y 6, y los capítulos 4 y 5. La estructura es algo así:

A. Profecías sobre cuatro naciones paganas y el reino de Dios (cap. 2)

B. Persecución/liberación de los seguidores de Dios (cap. 3)

C. La revelación de Dios al primer rey de Babilonia (cap. 4)

C’ La revelación de Dios al último rey de Babilonia (cap. 5)

B’ Persecución/liberación de los seguidores de Dios (cap.6)

A’ Profecías sobre cuatro naciones paganas y el reino de Dios (cap. 7).

Los capítulos 2 y 7 se concentran en una sucesión de cuatro reinos paganos que se levantarán entre el tiempo de Daniel y la venida del Mesías para establecer Su reino. En el capítulo dos, estos cuatro reinos son representados por cuatro partes de una estatua enorme, y en el capítulo 7 como cuatro animales. Daniel identifica la cabeza de oro de la estatua como Nabucodonosor cuando proclama:

“Tú, rey, eres rey de reyes; porque el Dios de los cielos te ha dado reino, poder, fuerza y majestad. Dondequiera que habitan hijos de hombres, bestias del campo y aves del cielo, él los ha entregado en tus manos, y te ha dado el dominio sobre todos. Tú eres aquella cabeza de oro” (Dn 2:37-38).

A continuación, dijo que la próxima parte de la estatua representa “otro reino”, y la tercer parte señala un “tercer reino” que “dominará sobre toda la tierra” (v. 39). La cuarta parte de la estatua, consistiendo de hierro, representa un cuarto reino que esta en el poder cuando Dios envía una piedra que desmenuza la estatua. La piedra representa un reino que “permanecerá para siempre” (v. 44). Los cuatro animales en el capítulo 7 corresponden a los cuatro reinos en el capítulo 2. Pero, si Nabucodonosor y el reino babilónico son el primero en la serie, ¿quiénes son los otros tres?

De la historia sabemos, que el reino babilónico fue destruido por Ciro, el jefe del reino medo-persa. Medo-Persia fue el próximo reino que ejerció su control sobre Jerusalén y el pueblo judío. A continuación, fue conquistado por Alejandro el Grande, el soberano del reino griego. En una visión subsiguiente, Daniel confirma esta secuencia de los reinos:

“Yo te enseñaré lo que ha de venir al fin de la ira; porque eso es para el tiempo del fin. En cuanto al carnero que viste, que tenía dos cuernos: éstos son los reyes de Media y de Persia. El macho cabrío es el rey de Grecia, y el cuerno grande que tenía entre sus ojos es el rey primero” (Dn 8:19-21).

Babilonia, Medo-Persia, Grecia. Tres de los cuatro reinos paganos son mencionados con nombre en el libro de Daniel. Pero, ¿qué es el último reino que tiene que levantarse, antes de que Dios introduzca Su reino prometido? La historia y Daniel nos dan la respuesta.

De la historia sabemos, que Roma fue el reino que conquistó la región que en un tiempo fuera dominada por Grecia. Roma también controló la tierra prometida cuando Jesús vino como el Mesías de Israel. La historia señala el imperio romano como el cuarto reino en la visión de Daniel.

Daniel confirma esto en el capítulo 9. Él recibió un desarrollo cronológico de la historia, desde el decreto de reconstruir Jerusalén después del cautiverio babilónico, pasando por la primera venida del Mesías hasta la  tribulación futura de siete años, que culminará en la llegada del reino de Dios prometido. Después de la llegada del Mesías prometido Dios anunció que este “ungido” sería  “aniquilado”. Y justamente eso pasó con Jesucristo.

A continuación, Dios dijo: “El pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá a la ciudad y el santuario” (Dn. 9:26). El actuar de este soberano aún futuro entonces es descrito en el versículo 27. Pero preste especial atención a que esta persona futura es identificada a través de lo que sucedió en Jerusalén después de la muerte del Mesías. Era el “pueblo” de ese soberano el que destruyó a Jerusalén y el templo, después de que el Mesías fuera aniquilado. ¿Y quién destruyó Jerusalén después de la muerte de Jesucristo?

Los romanos.

Durante la primera venida del Mesías, el imperio romano estaba en el poder, y eso también volverá a ser así en la segunda venida de Cristo. Quinientos años después de que Daniel anunciara las profecías de Dios, fue Jesús quien confirmó que los detalles en Daniel 9:27 todavía eran futuros (Mt 24:15-16). Más tarde el apóstol Juan describió el anticristo futuro como el cuarto animal/reino de Daniel 7 (cp. Ap 13:1-10 con Dn 7:7-8:23-25).

Un imperio romano rebrotado dominará la tierra antes del regreso de Cristo.

Eso, a su vez, nos lleva a la profecía posiblemente más sorprendente de todas sobre este cuarto reino: en Daniel 2 el profeta describe dos fases de este reino. En la primera fase, las piernas de este reino son “fuerte[s] como el hierro; y como el hierro desmenuza y rompe todas las cosas” (v.40). Pero cuando Daniel habló de la última parte de la estatua, de “los pies y los dedos”, vemos que cambia la imagen.

Los pies y los dedos de la estatua no son de hierro masivo, sino “en parte de barro cocido de alfarero y en parte de hierro” (v. 41). El intento de mezclar barro y hierro entre sí está destinado al fracaso total. El hierro no se une con el barro. La visión trata de una unidad que en sí misma es inestable y frágil. ¿Pero en qué sentido? Dios nos da la respuesta con Su interpretación:

“Será un reino dividido; pero habrá en él algo de la fuerza del hierro, así como viste el hierro mezclado con barro cocido. Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de barro cocido, este reino será en parte fuerte y en parte frágil. Así como viste el hierro mezclado con barro, así se mezclarán por medio de alianzas humanas; pero no se unirán el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con el barro” (vs. 41-43).

Las características de este último reino son notables. Tendrá la fortaleza de hierro, pero al mismo tiempo también será frágil. En su forma original el cuarto reino tiene piernas de hierro, lo que representa el poder militar del reino y su capacidad de “desmenuza[r] y rompe[r] todas las cosas” (v.40). Pero en su forma final, el reino será frágil, aún cuando todavía tenga la fuerza militar del hierro. Tendrá una debilidad inherente que llevará a problemas. Y esta fragilidad es representada como falta de unidad entre las personas que forman el reino. El Dr. Leon Wood resumió la interpretación que Dios le dio a Daniel de la siguiente manera:

“Tal como el barro cocido y el hierro no se mezclan, tampoco se mezclarán estos elementos diferentes. Eso significa que el reino del anticristo tendrá problemas internos que serán su debilidad.”

Hierro juntamente con barro. Fuerte y, aun así, débil. Militarmente fuerte, pero sin cohesión. Así es descrito el reino sobre el que dominará el anticristo. ¿Pero cómo puede alguien gobernar un grupo de personas tan diversas? ¿Eso políticamente no es como cuidar un tropel de gatos? ¿Podría esto representar una Unión Europea quebradiza, que a pesar de su condición débil es militarmente fuerte, pero cultural y financieramente sumamente vulnerable?

Desde el punto de vista humano, es imposible llevar unidad y orden a un grupo tan diverso. Napoleón lo intentó y fracasó. Hitler lo intentó y fracasó. La Unión Europea sigue intentándolo. Pero también aquí la Biblia declara, que un hombre será capaz de traer orden al caos –de unir cosas tan diversas como hierro y barro cocido. ¡La intervención sobrenatural del príncipe de las tinieblas será necesaria!

El anticristo hará posible lo imposible, porque él está poseído y posibilitado por un poder que es más fuerte que todo lo que los humanos se pueden imaginar. “El dragón [satanás] le dio su poder, su trono y gran autoridad” (Ap 13:2). La falsificación más grande de satanás será un Cristo falsificado que dominará sobre un reino falso.

“Y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: ‘¿Quién como la bestia y quién podrá luchar contra ella?” (Ap 13:4).

Puede que Europa esté dividida, pero satanás tiene su mayor éxito en desunión, desarmonía y discordia. De la región una vez dominada por Roma nuevamente se levantará un reino. Y obligará al mundo a doblegarse.

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