¿Ora usted?

Wim Malgo

Los cristianos deben orar, eso se sabe. Pero, ¿por qué? ¿Qué efecto tiene eso? Un planteamiento de ayuda espiritual.

Dios hace mucho que le busca para orar y no le encuentra. Usted “no tiene tiempo”. Si pudiera imaginarse cuán ilimitadamente el Dios vivo desea obrar a través suyo, entonces usted tendría un solo deseo: llegar a ser una persona de oración. Romanos 8:26 muestra que el Espíritu Santo ora a través de las personas que oran. La verdadera oración es un obrar del Espíritu de Dios. La verdadera oración viene de Dios, pasa a través de la persona que ora al objeto de la oración, y regresa nuevamente a Dios.

Muchos hablan piadosamente y actúan de ese modo, son activos, pero no oran. Santiago dice: “No tienen porque no piden”. No vaya a pensar que el diablo está en contra de las actividades que usted realiza. Usted puede hacer y crear mucho en el reino de Dios, pero eso será vacío y carecerá de poder, no traerá fruto para la eternidad, porque usted no ora. ¿No ha notado todavía que el diablo le pone obstáculos para orar? ¡Usted es el hombre, usted es la mujer que Dios busca! ¿Desea malgastar su vida, en lugar de convertirse en una persona que ora?

“Porque la oración del justo puede mucho, si es perseverante” (Stg. 5:16). La prioridad de Dios no es escuchar nuestras palabras en la oración. Estas pueden ser perfectamente piadosas y ortodoxas. Pero, en primer lugar, Dios examina nuestro corazón. ¿Cuán seria debe ser nuestra oración entonces? Nuestra oración debe ser tan seria como lo sea nuestro objetivo, nuestra petición. ¿No es trágicamente serio cuando los seres humanos van a la perdición eterna? ¿No es trágicamente serio cuando el nombre de nuestro Dios es blasfemado por muchos que permanecen en el pecado? ¿No es serio cuando la Iglesia de Jesús está postrada. paralizada y muerta, mientras el Señor Jesús está a punto de regresar? ¡Ore usted, entonces, con seriedad!

A través de la oración seria llegamos a un estado de ánimo interior, a través del cual Dios puede bendecirnos a nosotros y, a través de nosotros, a otros, al mundo. Después de todo, el que bendice siempre es Dios. Cuando los pecadores escuchan el evangelio, por ejemplo, sus pecados aún están sobre ellos, son culpables, aún no tienen el perdón de pecados. ¿Será que Dios no quiere perdonar sus pecados? ¡Por supuesto que quiere hacerlo! ¿Y por qué, entonces, no tienen el perdón de los pecados? Porque aún no están en el estado de ánimo interior correcto, es decir que aún no hay arrepentimiento. En cuanto ellos se arrepienten, reciben la bendición del perdón de los pecados. ¿Será que Dios no quiere avivamiento? ¿Será que Dios no desea obsequiar un mover del Espíritu? ¡Por supuesto que desea hacerlo! Él ha dicho: “Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida” (Is. 44:3). Jesús dijo: “Fuego vine a echar en la tierra; ¿y qué quiero, si ya se ha encendido?” (Lc. 12:49). ¿Por qué será entonces que aún no hay avivamiento entre nosotros? Porque nosotros, como hijos de Dios, no estamos en el estado de ánimo correcto. Cuando comencemos a orar con seriedad y a humillarnos en oración, recién entonces el Señor comenzará a abrir las ventanas de los cielos y entonces Él dará un poderoso movimiento del Espíritu. ¿Será entonces la voluntad de Dios que nosotros asediemos el cielo? ¿Quiere Él esta insistencia? ¡Sí, la quiere! ¿O será que Dios rechazó a Jacob en aquella noche en Peniel, cuando él se aferró al ángel del Señor y exclamó: “¡No te dejaré, si no me bendices!”? ¿Será que Dios le dijo allí: “Así no son las cosas, Jacob”? ¡No! Dice: “¡Y lo bendijo allí!” (Gn. 32:30). Cuando la ira de Dios se encendió sobre el pueblo de Israel y Él quería aniquilar al pueblo, Moisés detuvo el brazo levantado de Dios y rogó delante del Señor, recordando Sus promesas. Él se puso en la brecha, para que Dios no destruyera al pueblo. ¿Y qué hizo el Señor? ¿Dijo: “Moisés, así no se hace eso”? ¡No! Sino que dice en Éxodo 32:14: “Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo”.

¡Oh hijo de Dios, usted ha sido llamado a convertirse en una persona que ora con seriedad y poder spiritual!

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