Vivir cada día en la expectativa de Su reino venidero

Winrich Scheffbuch

Winrich Scheffbuch nos habla sobre la Reforma, el avivamiento, los tiempos anticristianos y la expectativa de la segunda venida de Jesús.

¿Cómo evalúa usted al protestantismo después de, ya ahora, 500 años desde la Reforma?

Muchas iglesias hoy quieren estar bien con el mundo. Por eso predican la Palabra de la Biblia a gusto. Nuestro tiempo se caracteriza por el ser humano que se pone en lugar de Dios y pretende ser Dios.

¿En qué dirección cree usted que se desarrollará el cristianismo evangélico de Europa en los próximos años –en caso de que el Señor aún no venga?

Jesús advirtió del poder del engaño. También los evangélicos están en peligro de adaptar el evangelio al pensamiento del mundo. Esa sería la peor crisis: que la Palabra de Dios también se volviera escasa en nuestros círculos.

Muchos creyentes comparan la condición de las iglesias de Cristo de hoy con la tibieza de Laodicea en Apocalipsis 3. ¿Qué piensa usted al respecto? ¿Y qué podemos hacer contra el peligro de la tibieza?

Aun en los tiempos anticristianos más oscuros, Jesús levantará y sostendrá a las iglesias cristianas vivas –por pequeñas que sean. Aun cuando en la historia eclesiástica encontramos grandes organizaciones eclesiásticas que fallaron, Su victoria en la cruz una y otra vez ha creado iglesias vivas. El avivamiento sobrio en todo tiempo comienza con una clara conversión.

¿Es posible que en Europa llegue a reiterarse un avivamiento?

Sí, Dios quiere avivamiento, no la muerte del pecador. Él envió a Jesús para salvar lo que estaba perdido. Hoy ocurren cosas maravillosas, allí donde las personas encuentran a Jesús. No espectaculares, con gran escándalo, sino en el silencio. En medio de las tinieblas del mundo, cada cristiano debe hablar a otro de Jesús. ¡Nuestro Redentor es más poderoso!

Martín Lutero partía de la base de la pronta venida de Jesucristo. ¿Todavía existirán buenas razones para contar con la pronta llegada del Señor?

En esta Tierra, con tanta sangre e injusticia, en Su venida, Cristo quiere establecer Su eterno reino divino. Todo lo que Jesús dijo de las señales del tiempo se ha cumplido. En medio de todos los cambios, el evangelio es proclamado en el mundo entero, muy fuertemente, también en países con persecución. Hoy existen iglesias cristianas en todas las naciones. En zarzales y vallados las naciones escuchan por primera vez el evangelio. Me conmociona la creciente aflicción de Israel, y la amplia alianza de las naciones del mundo que se ponen en contra de Israel.

Desde que Cristo vino, hace unos 2,000 años atrás, es el tiempo del fin. ¿Por qué es que este “tiempo del fin” ya dura tanto tiempo?

En los siglos pasados, los cristianos no han logrado hablarle de Jesús a todas las naciones. Esa es una gran falta. Una gran responsabilidad. Deberíamos aprovechar el aplazamiento de la segunda venida de Jesús, para aumentar las evangelizaciones y la misión mundial.

¿Qué significa para usted la promesa del Señor: “Sí, yo vengo en breve”?

Todo lo que hago sigue siendo fragmentado. Solo Jesús lo puede completar. Deseo vivir cada día en la expectativa de Su reino venidero, y me alegro –como dijo Lutero– en el día final. Cada día quiero atesorar mucho más aún del poder de la resurrección de Jesús, y añoro la consumación de esta esperanza.

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