¿Una generación aburrida?

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En un artículo para la revista online reformation21, Derek Thomas escribe que nuestra generación cristiana es la primera que se pregunta cuánto tiempo podemos gastar en entretenimientos. Eso no significa que los cristianos de generaciones anteriores no habrían descansado, pero nuestra generación es la primera en cuya estructura semanal ya están incluidos los tiempos de recuperación como un derecho. Nosotros disponemos de tiempos planificados para la industria del entretenimiento. Pero nunca se nos ocurrió –según Thomas– preguntar, por qué en ninguna parte leemos que Jesús y sus discípulos simplemente “se divertían”. En ningún lado está escrito que Pablo “pasara el rato” con los muchachos de Éfeso o Corinto.

Thomas propone el principio del sábado para nuestro consumo desenfrenado de los medios. No es que le parezca una buena idea, sacrificar el día del Señor para entretenimientos, pero según este principio, no más del 15% de una semana debe gastarse para nuestras diversiones. El problema, según su observación, es que hoy en día se ha vuelto demasiado sencillo despilfarrar tres, cuatro o incluso seis horas de una vez en el sofá frente a la pantalla. A pesar de que tengamos tanto tiempo libre y tantas posibilidades de entretenimiento como nunca antes, un estudio muestra, que el 71% de nosotros queremos más “cosas nuevas” en nuestra vida. De acuerdo con el psicólogo cristiano Dr. Richard Winter, la multitud de programas de entretenimiento tiene un efecto adictivo sobre nosotros, de modo que cada vez necesitemos emociones más fuertes. Y por eso, con la creciente oferta de entretenimientos, también aumenta el aburrimiento.

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