Turquía y el islam en la profecía bíblica

Fredi Winkler

Si creemos y estamos convencidos que la Biblia es el libro que nos muestra la historia de la humanidad desde sus comienzos, desde Adán y Eva, el primer pecado y la redención prometida, entonces también debe poder encontrarse en la Biblia el islam, que especialmente en el Cercano Oriente representa un elemento decisivo. Pero, ¿dónde en la Biblia encontramos el islam?

Esta pregunta me fue formulada hace muchos años atrás, y en aquel entonces yo no tenía respuesta. Representó para mí un desafío y me estimuló a escudriñar las Escrituras al respecto. Los siguientes planteamientos nos muestran dónde podemos encontrar el islam y, en especial, a Turquía.

La primera parte del capítulo 11 del libro de Daniel nos habla de Alejandro el Grande y de su reino, el cual después de su muerte fue dividido en cuatro partes y repartido a sus generales. De los cuatro, para la Biblia, solo dos tienen importancia. Ptolomeo recibió Egipto, del cual surgió la dinastía ptolemaica. Y en el norte de Israel gobernaba Seleuco, del cual surgió la dinastía seleucida. La primera parte del capítulo 11 habla repetidamente del rey del norte y del rey del sur, refiriéndose así a los gobernantes de estos dos reinos, que en aquel tiempo hicieron sufrir mucho al pueblo de Israel. El versículo 35, dice que este tiempo de sufrimiento no sería el final, porque el tiempo del fin, en ese entonces, se encontraba en un futuro muy lejano.

En los versículos 36 al 38 se habla de un tiempo diferente, y de otro rey, un rey que actuaría según su propio parecer. ¿A quién se refieren estos versículos? Una teoría dice que aquí se habla del anticristo. Pero, lo que dice se aplica mucho más—o incluso perfectamente—a Mahoma y al Islam. Las afirmaciones en los versículos 36 al 38 dejan esto en claro.

-Él se engrandece contra todo dios.

En La Meca se adoraban a cientos de divinidades. Mahoma las sacó a todas ellas, con excepción de una, a la que luego interpretó según sus propias ideas.

-Contra el Dios de dioses hablaba de manera indignante.

El Corán dice que no fue Jesús quien murió en la cruz, sino alguien que se le parecía. Esa es una declaración indignante en contra de la doctrina básica del Nuevo Testamento y contra el plan de salvación divino.

En cuanto al Antiguo Testamento, el islam enseña que Abraham no debía sacrificar a Isaac, sino a Ismael. También una afirmación indignante contra el pacto de Dios con Abraham, que se cumpliría a través de Isaac y su descendencia. De modo que estas declaraciones del islam, son discursos indignantes contra Dios.

-Tendrá éxito.

Verdaderamente Mahoma tuvo éxito con su enseñanza, y este éxito continúa hasta el día de hoy.

-Hasta que se cumpla la maldición, ya que lo firmemente decidido se realizará.

Esto nos da a entender que todo esto sucedió con el consentimiento divino.

-Tampoco honrará al dios de sus padres.

Como ya se mencionó, Mahoma quitó todas las deidades de La Meca, deidades que eran adoradas por las diversas tribus árabes, es decir las que también adoraban sus antepasados.

-No prestaría atención al tesoro de las mujeres ni a cualquier dios.

La dignidad de las mujeres no le significó nada a Mahoma, las mujeres fueron degradadas al nivel de un artículo de consumo.

-Al dios que sus padres no conocían, él lo honraría con oro y con plata, con piedras preciosas y con objetos de gran valor. Y procedería contra las grandes fortalezas con un dios extraño.

¿Quién o qué es ese dios nuevo y extraño? ¿No es el dios de la guerra? ¿No es el islam la única religión en la cual la “guerra santa”, la “yihad”, representa un deber religioso y una base de la fe? ¿No es verdad que los seguidores de Mahoma, los que aprobaban su nuevo camino, se enriquecieron sobre manera a través de las conquistas?

-A quien le reconozca a él le dará mucho honor. Y a esas personas les dará dominio sobre muchos y les repartirá la tierra como premio.

¿No es verdad que los seguidores de Mahoma se han convertido en señores de inmensas regiones y de muchos países a través de las conquistas?

De modo que podemos decir, sin lugar a dudas, que en Mahoma y sus seguidores se han cumplido estas declaraciones proféticas.

Entre los versículos 39 y 40, otra vez tenemos un salto en el tiempo. El versículo 40 habla, tal como la primera parte de Daniel 11, de un rey del norte y de un rey del sur. ¿A quiénes se refiere esto ahora?

Es interesante ver que el mundo islámico siempre ha consistido en una parte norte y una sur, y que ambas desde siempre han luchado por el predominio en el mundo islámico. Hubo tiempos en que el predominio estuvo en el norte, como por ejemplo en el tiempo de la dinastía de los omeya, de los abasidas, o de los otomanos, es decir, los turcos. Pero, también hubo tiempos en que el predominio se encontraba en el sur, o sea en Egipto, como en el tiempo de los fatimíes o de los mamelucos (soldados egipcios, la red.).

Egipto, como el pueblo árabe-islámico más grande, tradicionalmente se considera a sí mismo como el poder líder del mundo islámico. Por esta razón, también se encuentra en El Cairo la universidad islámica más importante. Este rol de líder, no obstante, es discutido. Turquía, bajo el dominio de Erdogan, claramente tiene ambiciones de retomar la posición de predominio que tuvo por siglos.

Hace tres años atrás, cuando la Hermandad Musulmana, bajo el liderazgo de Mursi, llegó al poder en Egipto, Turquía celebró y las relaciones se estrecharon mucho. Pero, cuando Mursi y la Hermandad Musulmana fueron destituidos por el ejército, Erdogan condenó duramente el cambio, y la relación se enfrió. El golpe de estado en Egipto, obviamente echó por tierra los planes de Erdogan. Desde entonces, se puede notar cómo en el mundo islámico se están formando dos bloques: uno sur con Egipto, Arabia Saudita, y los estados del Golfo; frente a uno norte, formado por Irán y sus seguidores.

¿Cuál será la postura de Turquía dentro de estos bloques? Aún no queda claro. Pero, la Palabra profética quizás nos pueda dar un indicio. En Ezequiel 38:5, podemos ver que no será Persia la que tendrá el poder liderante, sino Gog, el príncipe supremo de Magog. ¿A quién se refiere esto? Antes se creía que esto se refería a Rusia, por decir que viene del extremo norte. Pero, la Biblia ya hablaba de Nabucodonosor y de los babilonios como proviniendo del extremo norte (por ejemplo, Jer. 6:22, entre otros). Los países que en Ezequiel 38 son mencionados con ese nombre, en aquel tiempo se encontraban en la región oriental de Turquía, la región del Cáucaso y aun más al este.

Edom, Moab y Amón, aún tendrán alguna importancia, según la profecía de los tiempos del fin (por ejemplo, Dn 11:41), pero como unidades étnicas ya no existen en el día de hoy. Aun así, sabemos dónde se encontraban sus regiones tribales originales. Este principio también es válido para las regiones tribales de los pueblos que, en Ezequiel 38:1-6, son mencionados en conexión con Gog de la tierra de Magog. Estos se encontraban en Turquía y en las regiones lindantes. Por eso, podemos decir que, en los tiempos del fin, Turquía aún jugará un papel verdaderamente importante.

¿Podrá ser entonces que, en base a intereses comunes, todavía llegue a darse una alianza futura entre Turquía e Irán? Nuevamente es la Palabra profética la que da indicios en esta dirección. En Daniel 11:43, los libios y los cusitas son mencionados como aliados del rey del norte, así como también en Ezequiel 38:5 como aliados de Gog de la tierra de Magog. En Ezequiel 38:5, significativamente Persia es mencionada como el primero de los aliados de Gog, lo que da a entender que Turquía y Persia, el Irán actual, realmente se acercarán el uno al otro.

De modo que Ezequiel 38 y Daniel 11:40-45, de hecho, hablan del mismo acontecimiento, y podemos decir acertadamente, también, que Persia, el actual Irán, de hecho entrará en una alianza con Turquía.

Según Daniel 11:40, este venidero conflicto apocalíptico será desencadenado por el rey del norte, por Turquía. Ellos invadirán la tierra gloriosa, es decir Israel, pero también a Edom, Moab y Amón, es decir la actual Jordania y también a Egipto (vs. 41-42).

Según el versículo 44, entonces, se inmiscuirán otros poderes más en el conflicto. No dice a cuáles se refiere. Pero, si allí dice del norte y del este, podría ser Rusia, que se encuentra aun más al norte, y del este, quizás, China. Pero, seguramente, también EE.UU. con la OTAN, sobre todo porque Israel tiene un pacto de asistencia con Estados Unidos.

El atacante del norte, según el versículo 45, entonces, tendrá su cuartel general en Israel, ya que el país se encuentra en el centro de la región del conflicto, mencionada por Daniel. Significativamente, nadie ayudará al rey del norte, y él llegará a su fin. El conflicto, sin embargo, continuará y, según Daniel 12:1, a continuación viene el tiempo más angustiante para Israel y, también, para el mundo entero. A este pasaje de Daniel se refirió Jesús en Mateo 24:21, en su discurso sobre el fin del tiempo en el Monte de los Olivos.

Estas declaraciones muestran a dónde podrían llevar los sucesos en Turquía, para que comprendamos las señales del tiempo y levantemos nuestras cabezas, porque nuestra Salvación se acerca.

ContáctenosQuienes somosPrivacidad y seguridad