Shimon Peres

Fredi Winkler

Shimon Peres falleció el 28 de setiembre de 2016. Se fue el último de los estadistas que estuvo presente en la fundación del Estado de Israel. Durante 66 años, prácticamente hasta su muerte, desempeñó tareas al servicio del Estado. Nació en 1923 en Polonia. Con 12 años, antes del Holocausto, llegó a la entonces llamada Palestina. Ben-Gurión lo introdujo, en 1947, al círculo interno, donde contribuyó decisivamente a la creación del ejército israelí. En 1953, Ben-Gurión lo nombró director general del Ministerio de Defensa. Como tal, modernizó el ejército con ayuda de Francia, equipándolo con armas nuevísimas. Dentro de esta relación nació, en la década del 50, el legendario centro nuclear en Dimona. En 1959, Peres fue elegido miembro del Parlamento, y Ben-Gurión lo nombró Ministro de Defensa suplente.

Sin embargo, si Peres se hubiera limitado a desempeñarse como hombre de guerra, no habría alcanzado la fama internacional que tuvo, la cual quedó manifiesta en su entierro, al que asistieron numerosos líderes estatales. 

Cuando fue nombrado ministro de Defensa en 1947, era conocido en el gabinete israelí como halcón. Tenía cierta reserva frente a los compromisos territoriales y estaba rotundamente en contra de un Estado palestino. Luchaba a favor de los asentamientos, diciendo que eran las raíces y los ojos de Israel. Los asentamientos, desde el Sinaí hasta el valle del Jordán, según sus argumentos, protegían las fronteras de ataques y fortificaban a Jerusalén. Pero, como Ministro de Defensa, no solamente tenía que decidir sobre los asentamientos a lo largo de la frontera, sino que también tenía que ocuparse del destino de los asentamientos que se encontraban en medio de Samaria, a los cuales, en un principio, promovió y apoyó.

Después de las elecciones de 1984, Peres se hizo popular y querido como Primer Ministro del gobierno de unidad nacional, que se había formado en aquel entonces. Por medio de un plan de ahorro nacional, logró salvar de la bancarrota al país, que sufría bajo una inflación de un 415%. Lo llevó a la estabilidad, al crecimiento y a la prosperidad. En aquel momento, Peres estuvo a punto de convertirse en un salvador nacional.

En el auge de esta nueva popularidad, el hombre que había sido defensor de los asentamientos, se dirigió hacia su próximo proyecto, el de la paz. Fue una decisión que iba a destruir toda la popularidad hasta entonces alcanzada con arduo trabajo. En primer lugar, intentó ganar, por medio de negociaciones secretas, al rey Hussein de Jordania, para una paz que iba a incluir los territorios palestinos. Pero, el rey Hussein se retractó del plan, porque Jordania ya no quería involucrarse en los asuntos de la ribera occidental.

Luego, Peres perdió las elecciones de 1988 y, a continuación, también la presidencia del Partido Laborista, la cual fue ganada por Isaac Rabín. Los tratados de Oslo con los palestinos y la ola de terrorismo de la primera Intifada, hicieron disminuir aún más su popularidad. A pesar de obtener el premio nobel de la paz, junto a Arafat y a Rabín, perdió las elecciones de 1996 contra Benjamín Netanyahu.

Su mayor humillación fue su derrota contra Moshe Katsav en las elecciones para Presidente del Estado, en el año 2000. Sin embargo, todo cambió cuando sí fue elegido Presidente en el año 2007, a la edad de 84 años, por un período de siete años.

Reconciliado consigo mismo y con sus anteriores adversarios, fue honrado y estimado por todos como “el último mohicano” de la revolución sionista y el “abuelo” colectivo de Israel. Al fin y al cabo, Shimon Peres recibió lo que merecía, y por tanto tiempo había carecido: el reconocimiento, pero sobre todo, el amor del pueblo.

Él fue, para expresarlo con un concepto bíblico, un instrumento en el Plan de Dios para la restauración de Israel. Y estoy seguro que Dios, una y otra vez encontrará Sus instrumentos para llevar a cabo Su Plan.

ContáctenosQuienes somosPrivacidad y seguridad