“Quién está convencido solo de su propia opinión, está equivocado desde el inicio”

Llamada

Una entrevista con Norbert Lieth, predicador y colaborador líder de la Obra Misionera Llamada de Medianoche, sobre la importancia de la profecía bíblica, diversas opiniones, corrección por la Biblia y el estudio correcto de la Palabra profética.

¿Por qué es que el énfasis de Llamada de Medianoche se encuentra en las declaraciones proféticas de la Biblia?

Porque la palabra profética es un mensaje apremiante; porque es un énfasis de las declaraciones apostólicas; porque la Biblia nos exhorta a hacerlo; porque la profecía es parte del comunicado general del mensaje de salvación bíblico; porque la segunda venida del Señor Jesús es una verdad absoluta que no puede ser suprimida; porque la profecía es más necesaria que nunca; porque en las iglesias se ha convertido en un tema desatendido; y no por último, porque la Palabra profética es un mensaje de esperanza.

Poco antes de esta entrevista leí lo siguiente del doctor judío en ciencias religiosas, David Flusser: “Hoy es necesario tratar con las declaraciones bíblicas sobre el fin del tiempo. Los judíos lo hacen, los cristianos deberían hacerlo tanto más…”. Y el teólogo y autor estadounidense, John MacArthur, escribe sobre el tema: “El hecho de la segunda venida de Cristo representa una de las doctrinas principales del cristianismo. Es el fin y el objetivo de Dios en la Tierra, y este punto culminante divino será tan exacto y sensato como toda otra revelación de Dios. Quien abandona la esperanza de la segunda venida corporal de Cristo, en realidad ha abandonado el cristianismo verdadero.”

Para el fundador de nuestra obra misionera, esta verdad le era muy importante ya en sus años de joven, y la predicación de la profecía bíblica se convirtió en prioridad de su trabajo, lo que el Señor bendijo a través de las décadas.

Mi esposa y yo también pudimos convertirnos a través de un mensaje evangelístico sobre la segunda venida de Jesucristo y la profecía de las Sagradas Escrituras. Yo venía de una familia católica, mi esposa de una luterana. Nos preguntábamos porqué nunca antes habríamos escuchado ese mensaje. Y pensábamos, que si es cierto que Jesucristo viene otra vez, sin lugar a dudas todas las personas deben escucharlo. Por eso estamos muy agradecidos, que el Señor más adelante nos llevó a la Obra Misionera Llamada de Medianoche. La carga por la palabra profética de la Biblia en cierto sentido nos fue puesta en la cuna de nuestra vida de fe.

¿No es cierto que Llamada de Medianoche una y otra vez haya tenido que corregir interpretaciones proféticas? ¿De qué sirve entonces seguir estudiando la profecía?

Sí, es cierto. Hemos tenido que corregirnos en algunas cosas. Pero eso cada tanto es necesario en toda la cristiandad. A veces uno se apresura, saca conclusiones erradas, y está en peligro de especular. Pero quien cree que siempre hace todo bien, sin lugar a dudas también erra con esa actitud. En nuestro libro Vivir en la expectativa inminente tratamos más a fondo con este tema. Un teólogo lo dijo más o menos así: “¿Solo porque algunos digan ‘ahora’, debemos decir ‘nunca’?”.

Hay muchas interpretaciones diferentes sobre la Palabra profética. ¿Cuáles son los puntos que no son objeto de debate, y en qué se puede tener opiniones diferentes?

En aseveraciones fundamentales, decisivas para la salvación de las Sagradas Escrituras no podemos hacer concesiones. La Biblia es la Palabra inspirada por Dios de principio a fin. Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre, nacido de una virgen como Hijo de hombre. La salvación es por sola gracia a través del sacrificio total y la obra consumada de Jesús en Su muerte y Su resurrección. No hay otra salvación, ni otro camino de redención, sino solo a través de Él; y Él vendrá otra vez de manera personal. Seguramente habría más que decir al respecto.

Sin embargo, en asuntos no decisivos para la salvación, los creyentes siempre tendrán opiniones diferentes. Ese es el caso, por ejemplo, con preguntas como: ¿cuándo en la cronología del tiempo final ocurre el arrebatamiento? La iglesia de Jesucristo, ¿tiene que pasar por la tribulación? ¿Cómo explicamos la diferencia entre Israel y la iglesia? ¿Siempre es correcto el planteamiento del dispensacionalismo? ¿Cuál es la mejor forma de interpretación del Apocalipsis? Y muchas otras más.

Se puede comparar todo esto con montañistas que de diversos lados escalan la misma cumbre. Desde sus diversas perspectivas ellos no ven exactamente lo mismo, pero para ellos se trata de la misma montaña, el mismo fundamento, la misma cumbre. Recién cuando lleguen arriba, todos tendrán la misma vista. Por esta razón en el camino no se debería dejar colgado o despeñar al otro, quizás desearle que se caiga o incluso cortar su cuerda. Quien solo está convencido de su propia opinión, está equivocado desde el inicio. El predicador bautista C. H. Spurgeon dijo al respecto: “No vayas por el mundo con dos puños cerrados, listo para la batalla, llevando un revólver teológico en la pernera”.

¿Cómo se debe proceder si uno desea estudiar de manera seria y sobria la profecía de la Biblia? ¿Qué recomienda usted?

Sobre todo, debería quedarse lo más próximo posible a la Palabra de Dios, prestar atención a los paralelos y al contexto de la Escritura, e investigar lo que otros pasajes dicen sobre el mismo tema. Se debería evitar todo tipo de especulación, no interpretar las noticias del día en la Biblia, usándolas como criterio para la interpretación. También es necesario investigar lo que ya se ha cumplido de la profecía bíblica y lo que todavía espera su cumplimiento.

¿Habrá un área de la profecía en la que usted mismo pasó por un cambio de opinión?

Sí, claro. Por ejemplo, antes aplicaba automáticamente todas las aseveraciones proféticas de los evangelios a la iglesia. Así conecté la parábola de las diez vírgenes con el arrebatamiento, o veía a la iglesia en los discursos de Jesús sobre tiempo del fin, discursos dados sobre el Monte de los Olivos. No obstante, el término discípulos de Jesús no siempre y automáticamente se aplica a los creyentes de la iglesia después de Pentecostés. Con el tiempo y durante el proceso, aprendí a diferenciar más claramente. He notado lo fuerte que son las tradiciones cristianas, a veces más fuertes que la Biblia, y he intentado deshacerme de eso y solo darle la razón a la Biblia. Pero debo admitir que tengo mucho por aprender en esto todavía. Todos nos vemos caracterizados por la iglesia a la que pertenecemos, por nuestra familia, o por lo que hemos aprendido en la formación teológica. De eso podemos estar muy agradecidos y sin lugar a dudas es útil, pero también hay cosas que los patriarcas de nuestra fe veían de manera diferente.

¿Qué utilidad práctica tiene el estudio de la profecía para nuestra vida diaria?

El estudio de la palabra profética nos incita a tomar la Palabra de Dios en serio, también en todas las demás áreas. El cumplimiento nos hace asombrarnos de la precisión, fidelidad y fiabilidad de Dios. Y la perspectiva de lo que aún no ha ocurrido nos hace estar confiados y mantiene en nosotros una esperanza viva. El estudio de la profecía bíblica nos llena con añoranza y amor por la patria celestial y nos hace buscar lo que está allá, es decir a Cristo, a la diestra de Dios el Padre. Para decirlo con el teólogo Ron J. Bigalke: “La profecía bíblica testifica de la responsabilidad del creyente en la era presente. Nuestra visión del futuro determina la forma en que vivimos en el presente”.

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