Mirando hacia el futuro

Norbert Lieth

La mayoría de las personas entienden que vivimos en un tiempo malo: las perspectivas son sombrías, los pronósticos negativos, los políticos están confundidos, las iglesias carecen de mensaje y cada vez más personas se sienten abandonadas. No hay una mirada optimista del futuro. Sin embargo, esta no es la visión que nos ofrece la Biblia.

Aunque es cierto que el tiempo final está relacionado con períodos de tribulación, producto de los juicios divinos, los objetivos de estos son la edificación –por lo tanto, corresponden a medidas educativas. Dios no tiene como objetivo final la destrucción de todas las cosas, sino la construcción de algo nuevo.

Llegará el día en que todos los reinos de este mundo serán entregados a Jesucristo (Salmos 2; Apocalipsis 12:10). El actual gobernante del cosmos, satanás, será atado y arrojado al abismo. Dios dice: “He aquí, yo hago nuevas todas las cosas” (Ap. 21:5). 

Son por lo menos siete las cosas que Dios hace nuevas: 

1. Un cielo nuevo (Apocalipsis 21:1). 

2. Una tierra nueva (21:1). 

3. Una nueva Jerusalén (21:2,9-23). 

4. Un nombre nuevo (Apocalipsis 2:17). 

5. Un cántico nuevo (5:9). 

6. Un nuevo Pacto (Jeremías 31:27). 

7. Un corazón y un espíritu nuevo (Ezequiel 11:19).

Como Iglesia de Jesús tenemos la esperanza de que, incluso antes de que sucedan estas cosas, seremos llevados al Cielo, desde donde esperaremos a nuestro Señor Jesucristo como Salvador (Filipenses 3:20). Vivimos con la expectativa de unirnos como Cuerpo de Cristo a la Cabeza (Efesios 1:22) y más tarde ser revelados con Él (Colosenses 3:4). 

Nuestro futuro es todo menos sombrío. Solo debemos cumplir con el llamado de dirigir nuestra mirada y nuestra vida hacia el Señor y Su retorno.

Como obra misionera, deseamos mantener el enfoque en este futuro glorioso. Como obreros, pretendemos dirigir nuestros corazones hacia Él y anunciar este mensaje a nuestros prójimos, junto a todo el consejo de Dios. Lo que en aquel entonces nos llevó, a mi esposa y a mí, a la fe en Jesús, fue precisamente el mensaje de Su retorno.

Alguien dijo: “Cuando tienes el agua hasta el cuello, es importante no agachar la cabeza”. Con relación al tiempo final y sus acontecimientos, nuestro Señor nunca nos invitó a vivir deprimidos, con nuestra cabeza agachada, sino que nos exhortó a levantar nuestras miradas, esperando la salvación en Su retorno (Lucas 21:28; 2 Pedro 1:19).

Nuestro mundo no ha sido abandonado a la autodestrucción, al cambio climático o a las maquinaciones de una sociedad impía. Jesucristo lo creó todo, y sustenta todas las cosas con la palabra de Su poder (Hebreos 1:2-3). Salmos 24:1 dice: “De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan”.

Este mundo le pertenece a Dios, y Él lo conducirá hacia Su meta. 

¡Debemos proclamarlo! Miremos hacia el futuro y levantemos nuestras cabezas. Caminemos por la vida con la mirada en alto, puesta en el autor y consumador de la fe (Hebreos 12:2). Por eso, hagamos de “Mirando hacia el futuro” nuestro eslogan, queriendo dar un mensaje lleno de esperanza. 

Queremos agradecer a todos los amigos que nos acompañan en esta gozosa tarea y apoyan la labor misionera de Llamada de Medianoche.

¿Continuarán con nosotros? 

Sigamos “¡Mirando hacia el futuro!”.

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