Maranata

Norbert Lieth

Spurgeon habló sobre la esperanza cristiana con estas palabras: “Por más oscura que fuera la noche, llegará la mañana. ¿Sabes lo que significa vivir desde el futuro, alimentarse de la esperanza, disfrutar anticipadamente del cielo?”

Cada cristiano tiene la viva esperanza de ser arrebatado al cielo o de resucitar a una nueva vida. Incluso en los días más oscuros, es capaz de vivir con esta seguridad divina. En cada momento, su vida puede y debe ser marcada por el disfrute anticipado de esta preciosa gloria.

Por ejemplo, cuando tenemos invitados en casa, y mi esposa prepara una rica comida, a veces me deja probar lo que está cocinando. El sabor anticipado aumenta mi expectativa por una buena comida y por el lindo momento en que, estando sentados alrededor de la mesa, junto a los invitados, se sirvan los platos.

Dios nuestro Padre nos ha dado, en el Espíritu Santo, un anticipo de la gloria que nos espera. Como escribe el apóstol Pablo: “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria” (Ef. 1:13-14). La versión Dios Habla Hoy dice: “Este Espíritu es el anticipo que nos garantiza la herencia que Dios nos ha de dar, cuando haya completado nuestra liberación y haya hecho de nosotros el pueblo de su posesión, para que todos alabemos su glorioso poder”.

Cuando Pablo escribió a los tesalonicenses sobre la resurrección y el arrebatamiento, terminó con estas palabras: “Así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras” (1 Ts. 4:17-18).

La seguridad de estar siempre con el Señor es un inmenso consuelo, como no hay ningún otro en la tierra: “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra” (Sal. 73:25).

Pero ¿dónde ha quedado este aliento en la Iglesia de Jesús? ¿Sigue siendo relevante la venida de Cristo? ¿Se habla todavía de ella, se ora por ella, o es el arrebatamiento –si es que se menciona en nuestros cultos– tan solo un asunto al margen?

Jesucristo obtuvo esta gloriosa esperanza para nosotros, por medio de su muerte y resurrección, triunfando en la cruz: “para que donde yo esté, vosotros también estéis”. Él quiere que podamos ver su gloria (Juan 17:24).

Por esta razón, el arrebatamiento sigue siendo un tema central en el mensaje de Llamada. No nos interesa discutir las diferentes opiniones e interpretaciones, sino mantener nuestra esperanza infalible, la que Cristo logró de manera incomparable en la cruz. Queremos destacar el maravilloso plan divino de salvación, llevado a cabo por nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Dejémonos animar y consolar por esta verdad: ¡Jesús viene otra vez!

¡Maranata, ven, Señor nuestro!

ContáctenosQuienes somosPrivacidad y seguridad