La veracidad de la Biblia

Fredi Winkler

Para los que sostienen la veracidad de la Biblia, el actual Estado de Israel es, sin duda alguna, la prueba visible más fuerte de que Dios cumple Sus promesas. Pero existen, incluso entre los mismos judíos, opiniones encontradas acerca de cómo se desarrollará la situación de Israel en el futuro.

Considerando esto, nos asombra no encontrar, entre los judíos en Israel, más interés por la venida del Mesías, tal como está descrita en la Biblia. Los que sí manifiestan cierta convicción de que de la nación judía saldrá el Mesías, son los judíos religiosos, y entre ellos, especialmente, los colonos de los territorios palestinos. Consideran los asentamientos como el cumplimiento de promesas bíblicas como, por ejemplo, la de Jeremías 31:5: “Aún plantarás viñas en los montes de Samaria”.

El contexto bíblico en el cual se encuentra esta afirmación, sin embargo, nos da a entender que esta promesa se cumplirá en la época del Reino mesiánico. Cuando interpretamos profecías bíblicas del tiempo final, es importante fijarnos bien hacia qué época exacta se enfocan.

Pablo exhortó a su discípulo Timoteo, en su segunda carta, capítulo 2:15, a que use bien la palabra de verdad o, como dice La Biblia de las Américas, a que maneje con precisión la palabra de verdad. Seguramente se refiere, entre otras cosas, a la necesidad de interpretar correctamente hacia qué época se enfoca lo dicho, como también lo expresa Pedro en 1 Pedro 1:11.

La importancia de manejar con precisión la Palabra de Dios, también se destaca en Isaías 61:1-2. Cuando el mismo Señor Jesús interpretó este pasaje, en Lucas 4:16-19, se detuvo en medio de una frase y dijo: “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros”, a pesar de que en Isaías, el texto sigue con la conjunción “y”. Es decir, Jesús afirmó que la profecía acerca del “año agradable” se estaba cumpliendo, pero no habló del “día de venganza”, mencionado en la misma frase, porque este estaba todavía en el futuro.

Los mismos desafíos de interpretación los encontramos en las promesas para Israel, en el tiempo final. Algunas de ellas se refieren claramente a la reunión y al regreso de Israel, antes de la venida del Mesías, o sea, del regreso de Jesús. Pero muchas otras profecías tienen qué ver con Su regreso con poder y gran gloria, y con el Reino mesiánico que vendrá a continuación, y por lo tanto, no se pueden aplicar al Israel actual.

Siempre debemos tener presente esta importante verdad cuando hablamos del Israel actual. Si bien es cierto que el regreso y la reunión del pueblo judío en Israel han sido dos sucesos casi increíbles, y también es cierto que Israel ha alcanzado logros fantásticos, y está hoy muy avanzado en muchas áreas, no debemos confundir todo esto con el Reino mesiánico prometido en la Biblia.

La ciencia y la técnica han cambiado a este mundo de una manera revolucionaria, e Israel está en una posición líder, juntamente con otros, en este avance mundial. También no­sotros informamos frecuentemente acerca de sus logros en esta publicación, pero no debemos confundirlos con las bendiciones del prometido Reino milenario. En cierto sentido, incluso, ellos nos pueden nublar la clara visión bíblica del futuro Reino mesiánico.

Ya Ben-Gurión dijo: “Traeremos al mundo la era mesiánica a través de nuestra ciencia, nuestras investigaciones y nuestro desarrollo”. Esto nos hace ver que en Israel todavía se cuenta con una “época mesiánica” construida por el hombre, pero no con la venida del Mesías prometido en la Biblia. Sin embargo, es imposible que llegue el glorioso tiempo mesiánico, sin la venida del Mesías prometido en Persona. El Reino mesiánico prometido en la Biblia no depende del éxito ni del progreso humano, sino de la Persona del Mesías. Por eso, la esperanza del regreso del Señor Jesús, el más grande e importante Hijo de Israel, es la esperanza que sobrepasa todas las esperanzas humanas.

La experiencia del pasado nos enseña que sería bueno escuchar bien lo que dice el presidente Trump: “America first” [EE.UU. primero]. También dijo que si bien EE.UU. estaba dispuesto a ayudar a otros países, esta ayuda tendría un precio. Ciertamente, esta afirmación es para todos, tanto para los árabes como para los israelíes. Para Israel, significa, probablemente, que no automáticamente todo será mejor y más fácil con la nueva administración estadounidense, como muchos en Israel esperan.

Con la certeza de que Dios guiará el acontecer mundial, llevando a cabo Su voluntad y haciendo que se cumpla todo lo que los profetas han dicho— en especial acerca de Israel y de la región a su alrededor.

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