La Declaración Balfour

Fredi Winkler

A principios de noviembre de 2017, se conmemoraron en Israel y en Gran Bretaña los 100 años de la Declaración Balfour. En esa ocasión la primera ministra Theresa May aseguró: “Estamos orgullosos de haber podido contribuir a la fundación del Estado de Israel”. Estas palabras fueron recibidas con desagrado en los círculos palestinos, que exigieron a Theresa May y el gobierno británico que se disculparan ante el pueblo por este “crimen”, que permitió la fundación del Estado judío y trajo (según sus palabras) la “catástrofe” sobre el pueblo palestino.

Con motivo de este nuevo aniversario de la Declaración Balfour, aparecieron muchos artículos en los diarios israelíes que tematizaban las distintas causas que llevaron al ministro del exterior de la época, el primer conde de Balfour, a escribir esta declaración. Se indican mayormente motivos políticos, como el afán por aumentar más aún el Imperio británico, pero no se mencionan los motivos religiosos; más bien se niega la influencia de los mismos.

Pero hubo una única excepción: bajo el título El sionismo cristiano y la declaración de Balfour, el autor Eli Kavon critica que todos los artículos conmemorativos pasen por alto un aspecto importante: el religioso. Según él, una causa determinante de la declaración británica tiene su fundamento en la religión y especialmente en el cristianismo protestante.

Hoy en día, escribe Kavon, el movimiento sionista es un movimiento judío. Pero en aquel entonces, 100 años antes del sionismo moderno, eran los cristianos los que impulsaban el regreso de los judíos a su tierra. Kavon hace referencia al profesor Shalom Goldman y su libro Zeal for Zion, en el cual desenmascara como mito la teoría de que solamente muy pocos “justos de las naciones” se hubieran comprometido por la fundación de un Estado judío. Goldman escribe que, hasta fines del siglo XIX, la mayoría de los planes para un Estado judío en Palestina provenían de cristianos. Sus visiones y proyectos se basaban en la convicción de que la tierra de Palestina le pertenecía al pueblo judío. Esta opinión bíblica fue sostenida con especial fuerza entre los cristianos estadounidenses del siglo XIX y su influencia llega hasta la actualidad. Lo mismo ocurrió también en otros países, y por eso no sorprende que los cristianos ingleses con convicciones sionistas hayan ejercido una gran influencia en la política, y por lo tanto, en la decisión del conde de Balfour de escribir su famosa declaración.

“Fue la convicción religiosa del ministro del exterior británico, lord Arthur James Balfour, la que influyó en sus decisiones políticas, especialmente en la cuestión del regreso de los judíos a su tierra, que significaba para él el cumplimiento de la profecía bíblica”, señaló Goldman.

Al final de su artículo Eli Kavon expresa que sin duda alguna hay cristianos que consideran el retorno de los judíos a su tierra como una condición para el regreso de Jesucristo. Esta declaración la hace muy brevemente pero su artículo es el único entre muchos que menciona este hecho tan importante para el cristianismo bíblico.

En la mayoría de los artículos acerca de la declaración de Balfour, los autores tratan de minimizar o incluso de negar la importancia del motivo religioso. Evidentemente, el hecho de que muchos cristianos ven el retorno de los judíos a su patria original como una condición para el regreso de Jesucristo, es considerado molesto y se prefirió no mencionarlo en el contexto de las celebraciones.

También del lado palestino se opta por callar hechos que incomodan: se subraya con mucho énfasis la “catástrofe” que ha significado la declaración de Balfour para los palestinos, pero no se habla de la reiterada negación palestina a todas las propuestas de solución pacífica para la cuestión palestina, verdadera causa de la “catástrofe”. La mayoría no quiere reconocer esta verdad.

Para nosotros, que creemos en la verdad de la Biblia, Israel es y permanece siendo “la aguja del reloj mundial de Dios”, que nos dice que el tiempo de la venida del Señor se acerca.

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