La Conferencia de Varsovia

Fredi Winkler

La Conferencia de Varsovia presidida por EE.UU. para promover la seguridad en Medio Oriente (13 y 14/2/2019), demostró una vez más que Israel no es el obstáculo para la paz en Medio Oriente, sino que el conflicto tiene raíces mucho más profundas. Hace no mucho tiempo, era inimaginable que representantes israelíes y árabes se sentaran juntos a debatir sobre los problemas del Medio Oriente. Pero lo que los reunió fue un enemigo común, para especificar: la república islámica chiita de Irán.

El ministro del exterior de Baréin declaró en la conferencia: “Es el dinero iraní con su efecto envenenador que obstaculiza la finalización del conflicto palestino. También nuestro país se encuentra bajo una continua amenaza”.

No solo Baréin se siente amenazado. También los Emiratos Árabes Unidos, Omán, Yemén, Arabia Saudita, Egipto y Jordania sienten lo mismo.

El ministro del exterior estadounidense, Mike Pompeo, propagó: “Hay que enfrentar a Irán. Es imposible alcanzar la paz y estabilidad en Medio Oriente sin una confrontación con Irán. Ejerce una mala influencia en el Líbano, en Yemen, Siria e Irak”. Los tres “h” –los hutíes, el Hamás y el Hezbolá– representan una amenaza real, y existen aún muchas otras, dijo el ministro.

Según Pompeo, los EE.UU. están decididos a construir una nueva alianza entre todos los países interesados. No quieren abordar el problema de manera tradicional, sino buscar nuevos caminos para reunir naciones y resolver problemas. Ningún país puede permitirse permanecer aparte, porque se trata de cosas que conciernen a todos.

En la conferencia de seguridad de Múnich, que tuvo lugar en seguida después de la de Varsovia, también estuvo Irán en el centro de los debates. Hubo diferencias de opinión entre los EE.UU. y Europa con respecto a la república iraní, pero los estadounidenses señalaron el hecho que la creciente influencia de Irán, que amenaza la paz en la región, no solo despierta la preocupación de los vecinos árabes, sino que se extiende también a países más lejanos.

Desde el punto de vista bíblico, observamos en todos estos sucesos que tienen que ver con Medio Oriente la formación de ciertas coaliciones y pactos de interés que nos hacen pensar en la profecía de Ezequiel 38. Por ejemplo, al sur de Israel se está formando una coalición de Estados sunitas con Egipto y Arabia Saudita al frente, todos ellos sintiéndose amenazados por Irán. Al norte de Israel, vemos otra alianza, bajo el liderazgo de Irán. Todavía no se ve claramente dónde se ubican Turquía y Rusia en todo este movimiento. Irán y Turquía, en realidad, no armonizan en cuanto al concepto que tienen de la religión islámica. Pero podríamos imaginarnos que los intereses en común, al fin y al cabo, los unan.

¿Podría ser que los dos bloques enemigos que se están formando dentro del islam correspondan al rey del norte y al rey del sur, de los cuales habla Daniel en el capítulo 11:40-45? Es interesante que este pasaje comience con las palabras: “Pero al cabo del tiempo”.

Se nos exhorta a prestar atención a las señales del tiempo, especialmente cuando se trata de lo que acontece en Medio Oriente y de sucesos de los cuales Jesús habló en el monte de los Olivos. Allí también dice que no nos asustemos cuando escuchemos de rumores de guerra, porque estas cosas habrán de acontecer. En otras palabras: nada ocurre que Él no permita, y Él sabe guardar a los Suyos.

Con la certeza que, en todos estos amenazantes cambios, Dios está cumpliendo Su Plan y Sus intenciones.

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