“En el área militar se está formando una verdadera trampa progresista”

Prof. Dr. Werner Thiede

Las advertencias contra el pensar progresista de la sociedad, ¿son necesarias o retrógradas? Un diálogo con el teólogo Prof. Dr. Werner Thiede sobre el pensamiento apocalíptico, el progreso tecnológico y la esperanza cristiana.

Señor Profesor Thiede, ¿cómo llegó Usted al tema de las dimensiones apocalípticas de la digitalización?

Desde hace alrededor de una década observo intensamente el curso de la revolución digital. He notado, que hermosas facilitaciones a través de tecnologías digitales van de la mano con un sistema total, que lenta pero seguramente limita cada vez más la libertad ciudadana e interior. Como teólogo sistemático también soy experto en ética, y por eso este de­sa­rrollo no me puede dejar indiferente. La lectura de muchos libros y artículos sobre el tema me ha mostrado, que la digitalización alrededor del mundo con sus posibilidades gigantescas también es percibida por algunos analíticos no-cristianos como amenaza casi “apocalíptica” para el planeta. Desde ahí no está lejos el paso lógico a aplicar tales percepciones a la perspectiva bíblica de las escaladas apocalípticas.

Pero, ¿la gente no contaba ya con el fin del mundo antes de la era de la digitalización? ¿Ahora lo digital es culpable del fin del mundo?

La expectativa inmediata ha existido casi siempre en la historia de la iglesia, aunque en intensidades diferentes. Pero nunca antes las destrezas tecnológicas estuvieron tan sofisticadas, amplias y trascendentales como ahora a través de la digitalización. ¡Tomemos tan solo el ejemplo de la cultura de vigilancia! En las Ciudades Inteligentes del futuro cercano la vigilancia directa o indirecta es realmente optimizada – comenzando con los contadores de electricidad y agua a través del –así llamado– Internet de las Cosas hasta llegar al tráfico cada vez más digitalizado. A diferencia de tiempos anteriores –¡tan solo tres o cuatro décadas atrás había levantamientos contra los censos nacionales!– todo eso es aceptado por la mayoría de la población por causa de las ventajas que acompañan a la digitalización. Otro ejemplo sería el desarrollo de la inteligencia artificial: Sobre todo en el área militar se arma ahí una verdadera trampa del progreso. ¿Qué sucedería, si la carrera armamentista en el área de los sistemas de armas digitales llevara a conflictos en los cuales ya no decide el corazón humano, sino que el cálculo de la inteligencia artificial en el fragmento de un segundo decidiera sobre el comienzo de una guerra nuclear? ¿Y si armas autónomas se activarían como robots de matanza o drones asesinos?

¿Qué otros ejemplos de una amenaza apocalíptica por medio del desarrollo de alta tecnología citaría Usted?

En relación con Apocalipsis 13 se impone una interpretación apocalíptica de los microchips, que quizás les sean implantados a todas las personas. Si en el futuro cercano se hace realidad la abolición del efectivo, el hacer compras podría depender de este tipo de interconexión. Pero con la pregunta por ejemplos se abre un área amplia para especular. El ánimo apocalíptico entre cristianos no debería llevar a enemistarse porque uno no pueda aceptar la interpretación del otro…

¿Pero será que como cristiano uno necesariamente tenga que pensar de manera apocalíptica? ¿No dicen muchos, que la expectativa inmediata que quedó desilusionada en el siglo uno, en la modernidad justifica o incluso exige un distanciamiento del pensamiento apocalíptico?

En este tema, de hecho, los teólogos no están de acuerdo entre sí. Una corriente poderosa en el protestantismo en esto más bien se atiene a la filosofía de la ilustración y reemplaza la esperanza por la segunda venida de Cristo, por el contar con un desarrollo cultural progresista religioso y también ético. Se habla aquí del “Protestantismo Cultural” que, según mi opinión, existe desde Schleiermacher hasta el día de hoy. Su perspectiva no cuadra con las ideas de fin del mundo, sino que representa algo así como un optimismo cultural. Eso lógicamente va en detrimento de la fidelidad bíblica –y eso no solamente por causa de una desmitologización– supuestamente necesaria. A favor de una perspectiva apocalíptica se puede argumentar coherentemente también como teólogo.

¿En qué sentido?

Se trata, por así decirlo, del sentido del todo. La suposición – de todos modos solo hipotética – de un desarrollo cultural cada vez más alto tiene que dejar sin respuesta las últimas preguntas justamente religiosas del razonamiento: ¿Qué sucede después de la muerte? ¿Existe un juicio final? ¿El Creador habrá tenido un objetivo con Su creación? Tampoco la digitalización puede encontrar ninguna respuesta a esto. Si actualmente se ponen la tarea titánica de prometer mecánicamente una inmortalidad, entonces pasa por alto de manera reprensible, que nuestro planeta, es más, nuestra galaxia, son pasajeros por razones totalmente científicas.

¿Y en qué medida denomina Usted la esperanza cristiana de razonable?

Si todo eso no es sin sentido y con eso en lo más profundo irracional, sino que detrás de todo se encuentra un Dios Creador profundamente razonable, entonces Él tiene una meta con el universo y con el ser humano. Precisamente como el Dios triuno en quien creen los cristianos, Él, en Jesucristo, definitivamente tiene que ver con nosotros los humanos. Por esta razón para el pensamiento cristiano no es para nada obvio contar con una continuación indefinida de la historia hasta que algún día la tierra sea quemada por el sol. Sino que el Dios viviente en el momento por Él determinado intervendrá en la historia, en Su creación e impondrá Su dominio universal. Visto de esta manera, ¿no sería una suposición lógica que ese momento pudiera ser idéntico con aquel momento en la historia de la humanidad, en que el poder del pecado justamente también en sentido técnico repercuta de tal manera, que esté pendiente la ruina global?

Tecnológicamente Usted en esto no piensa solo en la inteligencia artificial, sino también en la telefonía móvil. ¿Es Usted quizás un enemigo del progreso?

Soy adversario de un término de progreso ingenuo, que en realidad hace mucho ya que ha sido desencantado, pero lastimosamente sigue determinando casi mundialmente a la política actual. En ese sentido soy también crítico de la telefonía móvil: Por causa del progreso adorado se hace que la radiación tan discutida en cuanto a la salud sea omnipresente, sin consideración del riesgo de cáncer y de minorías electrosensibles. Así como las cosas se han desarrollado en los últimos años y se agravan con la telefonía 5G, tengo poca esperanza de un regreso a mayor humanitarismo en las áreas de política e industria. Las iglesias en esto podrían y deberían ser los atalayas, que suenen la alarma. En su mayoría, sin embargo, las veo a punto de primeramente decir que sí a la digitalización conforme al espíritu de la época.

En vista de eso, ¿qué deberían hacer o dejar de hacer los cristianos actualmente?

En este punto podríamos seguir hablando por mucho tiempo todavía. Pero en lugar de ello señalo mi panfleto La Trampa del Progreso Digital. Sin embargo soy consciente de que al menos los protestantes culturales difícilmente estarán interesados en dicha lectura, ya que por principio creen en el progreso.

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