El Monte del Templo

Fredi Winkler

Las tensiones que se producen una y otra vez en el Monte del Templo en Jerusalén muestran que este lugar es un barril de pólvora que puede explotar en cualquier momento. El actual ministro de educación israelí promueve que los escolares judíos aprendan más sobre su pasado histórico, y esto incluye el tema del Monte del Templo y la idea de una futura reedificación del Templo. Es muy posible que este nuevo énfasis en la enseñanza judía haya ayudado a convertir la cuestión del Monte del Templo en un tema especialmente sensible para los musulmanes, y cada vez que se acerca una fiesta religiosa el ambiente se tensiona aún más. Podemos imaginarnos que en cualquier momento un pequeño incidente en este lugar se convierta en la chispa que encienda el gran conflicto del que habla la Biblia en Mateo 24.

Hay estudiosos de la Biblia que ven en las mezquitas sobre el Monte del Templo la “abominación desoladora” de la cual habla Jesús en Mateo 24:15. Pero esto es improbable, pues en el versículo 16 Jesús dice que cuando vean “la abominación desoladora (…) los que estén en Judea, huyan a los montes”. Hace ya más de 1300 años que las mezquitas están en este lugar; si “la abominación” se refiriera a ellas, la huida de la cual habla Jesús se habría producido hace muchos años.

Otros piensan que esta “abominación” se refiere a un Templo futuro, el cual sería profanado por el anticristo. Sin embargo, notamos que Jesús no habla de “Templo” en este pasaje, sino solamente de un “lugar santo”. Aunque ya hace casi 2000 años que el Templo fue destruido, el lugar donde estaba sigue siendo un “lugar santo”. En cuanto al edificio como tal, es notable que no encontramos ningún pasaje en la Biblia que diga que existiría eternamente.

Cuando Salomón dedicó el Templo a Dios, Dios le prometió que Su nombre estaría eternamente presente allí y que Sus ojos estarían dirigidos hacia ese lugar para siempre. Sin embargo, estableció que el edificio del Templo solamente existiría mientras el pueblo fuera obediente a su Dios (1 Reyes 9). Por lo tanto, por más que se hayan construido mezquitas sobre el Monte del Templo, este sigue siendo un lugar santo.

La explanada del monte está situada sobre el límite entre el barrio judío (que incluye el Muro de los Lamentos) y la parte musulmana de la ciudad vieja. Este lugar muy fácilmente puede convertirse en un campo de batalla; y si así fuera, rápidamente se transformaría en un sitio desolado.

Jesús nombró la “abominación desoladora en el lugar santo” como una señal para los que escuchaban Sus palabras: cuando tuviera lugar, inmediatamente tendrían que huir de Judea. Este sermón, que Jesús dirigió a Sus discípulos en el Monte de los Olivos, no es fácil de entender porque tiene un doble significado. Por un lado, Jesús se refería a la huida que tendría lugar en el año 68, con el comienzo del sitio romano a Jerusalén. Pero en aquel momento la señal de huida no era la “abominación desoladora”, sino el mismo sitio de la ciudad, como nos lo describe Lucas 21:20-21.

Sabemos por los registros históricos que los creyentes de Jerusalén y de Judea en aquel entonces pudieron salvar sus vidas huyendo hacia el otro lado del río Jordán, en obediencia a lo que Jesús les había dicho de antemano. Sin embargo, los judíos que no creían en Jesús hicieron justo lo contrario: huyeron a Jerusalén porque creían que allí vendría el Mesías y los salvaría. Para ellos todo terminó en el año 70, en una de las más terribles catástrofes que el pueblo judío tuvo que experimentar.

Pero en el cumplimiento futuro de esta profecía, Zacarías 12:3 nos dice que Jerusalén se convertirá en “piedra pesada” para todos los pueblos que la quieran levantar. Este conflicto terminará de manera diferente al del año 70. Ese día el Mesías vendrá efectivamente, así como lo describe Zacarías 14, y como los judíos lo esperaban por equivocación en el primer siglo. El Mesías Jesucristo intervendrá con Su poder divino en la batalla para salvar definitivamente a Su pueblo Israel, y para asumir Su gobierno sobre la Tierra, tal como lo anunció hace mucho tiempo.

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