Cómo un envío postal puede cambiar vidas

Elia Morise

Nuestro colaborador Elia Morise es responsable del trabajo misionero en lengua árabe. Nos cuenta acerca de un contacto que tuvo con un musulmán marroquí que residía en Francia, interesado en la fe cristiana. Luego de recibir un envío de literatura, algo ocurrió en su vida, una experiencia que él mismo describió como milagrosa.

Hace un tiempo recibí un correo electrónico de un hombre marroquí de nombre Youssef, que manifestaba interés por la fe cristiana. Esa misma tardecita le envié mi respuesta: noté que deseaba saber más de la vida cristiana, pero su conocimiento de Cristo era escaso. Me contó que su esposa provenía de una familia musulmana muy radical, asunto que afectaba la libertad de ver programas cristianos en la televisión. Expresó también el deseo de tener una Biblia que pudiese leer fuera de su casa. Me indicó una dirección adónde enviarla, junto a literatura cristiana en árabe.

Una semana más tarde recibí otro correo lleno de agradecimiento. Nuestra encomienda había llegado bien y Youssef había comenzado a leer la Biblia y la literatura cristiana durante la pausa del mediodía en su trabajo. El mensaje decía: »La Biblia, los libros y el CD que recibí de la misión era precisamente lo que necesitaba en mi situación. Sin embargo, no sé cómo trasmitir las Buenas Nuevas a mi esposa. ¿Tienes una buena idea para esto?«

En mi tiempo de oración pedí a Dios que abriera el corazón de aquella mujer. El Señor condujo mis pensamientos a un matrimonio árabe que vive en Francia, a una hora de distancia en auto de la residencia de Youssef. No obstante, me preguntaba si la esposa de Youssef aceptaría su visita. Pues ¿por qué razón un matrimonio egipcio cristiano visitaría a una pareja marroquí musulmana?

Le escribí a Youssef para conocer su opinión. Me respondió que, fuese como fuese, la situación no podía empeorar, y que quizá el contacto con otra mujer árabe en el país le haría bien a su esposa.

Así, pues, llamé a este matrimonio en Francia, quien se mostró entusiasmado con la idea. Me puse de acuerdo con ellos para orar y ayunar por este encuentro.

Youssef habló con su esposa y ella aceptó la visita –esto ya era para él un milagro–. Llegado el día, los matrimonios se encontraron a la hora acordada.

Tres días después, Youssef me envió una carta que me causó una profunda alegría. Decía así:

Querido hermano Elia Morise, quiero agradecerte de corazón por tu ayuda y apoyo, los mensajes árabes en Radio Neue Hoffnung, la Biblia y los materiales que me envió la misión. Una vez que este matrimonio llegó a nuestra casa, pude discernir, por el comportamiento de mi esposa, la respuesta de Dios a nuestras oraciones. No me acuerdo cómo comenzó la conversación, pero en un momento mi esposa empezó a hacer muchas preguntas y descubrí que había estado averiguando en YouTube acerca de la fe cristiana. Además, Dios usó a la esposa del hermano de una manera extraordinaria. Con mucha sabiduría y genuino amor contestaba sus preguntas. Cuando concluía el tiempo de la visita, mi esposa los invitó a cenar. Después de la comida, el hermano preguntó con mucha cortesía si le permitíamos leer un pasaje de la Biblia. Me vi asombrado cuando, antes de que pudiera decir algo, mi esposa se adelantó a contestar: »¡Con mucho gusto!«

Después de la lectura, el hermano preguntó si alguien tenía algún motivo de oración. A esto, mi esposa respondió que estaba buscando trabajo y que además sufría de insomnio. Fue así que este matrimonio oró por nosotros.

Querido hermano Morise, mientras escribo estas palabras tengo la piel de gallina.

La mañana después de la visita, mi esposa encontró un buen trabajo. Además, desde aquella oración, descansa bien por las noches. En este momento en que te escribo, ella está escuchando canciones cristianas. Dice que la hacen sentir calmada, una calma que no siente cuando lee el Corán. Por el contrario, esta lectura le causa miedo y le es como una pesada carga sobre su cabeza. Mi esposa está muy abierta en este momento; me pidió que la perdonara. Juntos leemos la Biblia. Con la ayuda del folleto que nos mandó la misión tratamos de aprender a cómo orar. Te pido a ti y al equipo de Llamada de Medianoche que sigan orando por nosotros, para que permanezcamos firmes en la fe y podamos crecer en ella. Oren también para que Dios nos proteja de nuestros familiares que viven cerca de nosotros, para que no ejerzan ninguna mala influencia sobre mi esposa. Saludamos cordialmente a todo el equipo de la misión. El Señor bendiga todas sus actividades y ministerios, de manera que lleven mucho fruto.

Queridos lectores, en nombre de la obra misionera Llamada de Medianoche, quisiera agradecer a todos los que apoyan el trabajo que hacemos en el mundo árabe, a través de la oración y las ofrendas. Mandar a imprimir la literatura a Egipto y distribuirla luego de forma gratuita, conlleva grandes costos. Sin embargo, este testimonio es fruto de estos esfuerzos, los cuales no serían posibles sin nuestros amigos que llevan este trabajo en su corazón. ¡Muchas gracias!

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